noviembre, 2015

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Cómo ahorrar en Navidad 2014

Los consumidores españoles prevén un gasto medio de 684 euros para esta campaña según la consultora Deloitte, lo que supone un incremento del 10% respecto a lo que esperaban destinar a las Navidades pasadas. “Hay un optimismo que hace años que no se encontraba en el consumidor español”, comenta Vanesa Larroy, socia de Deloitte.

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Por muy optimistas que estemos, la Navidad no tiene porqué ser motivo de derroche y grandes desembolso económicos. A la hora de decorar nuestro hogar, celebrar banquetes, adquirir regalos,… siguiendo una serie de consejos podemos ahorrar dinero y a la vez, disfrutar de la navidades rodeados de nuestros seres queridos.

Regalos

En primer lugar, tenemos que fijarnos un límite de gastos, es decir, establecer un presupuesto y fijar el gasto. Antes de ir a comprar, podemos comparar los posibles regalos en Internet. También podemos hacer regalos gratuitos, como ayudar a alguien a limpiar el coche, sacar el perro a pasear o colaborar a la hora de realizar las tareas domésticas.

¿Y la idea de hacer regalos caseros? Estaríamos hablando de la posibilidad de elaborar postres como galletas, trufas o mermeladas con las que obsequiar a nuestros allegados o bien, plantar unos esquejes de nuestras mejores plantas y ponerles un lazo en la maceta. Si somos un poco manitas nos podemos aventurar con cualquier tarea de bricolaje o decoración.

 Además, a la hora de envolver los regalos podemos utilizar papel de decoración sobrante o de color marrón, con el fin de que los niños lo puedan pintar o decorarlo con spray de pintura plateada o dorada.
Decoración

Con un poco de iniciativa y dedicación podemos decorar el árbol de Navidad con poco dinero. Una idea, en lugar de envolverlo con luces, lo decoraremos con cadenas de papel arrancadas de revistas. Otra opción es usar naranjas, que colocaremos en suspensión con una cinta después de clavar un clavo en la piel. Doblando alambre de jardinería y envolviéndolo con cinta podemos crear corazones. Para las estrellas, se pueden doblar ramas para formar dos triángulos y atarlos entre sí.

Comidas, felicitaciones y gastos

Si planificamos nuestros menús con anterioridad, podemos adelantarnos en la compra y congelar los productos necesarios a un más bajo que si los adquirimos justo antes de las fiestas. También podemos realizar nosotros mismos los dulces en vez de comprarlos: trufas de chocolate, turrones y otros postres tradicionales son opciones que barajaremos.

Las tarjetas navideñas constituyen un gasto importante, con lo que las alternativas son variopintas: utilizar el dibujo de un niño o una foto familiar y añadirle un texto o enviar postales virtuales gratuitas de navidad por Internet.

En cuanto a los gastos de las cenas y comidas familiares, se pueden compartir. Por ejemplo, cada miembro de la familia puede aportar un elemento: postres, bebidas, algún plato en concreto, etc. Además, podemos organizar unsistema de regalos navideños parecido al juego del amigo invisible, fijando previamente un precio máximo y sorteando quién regala a quién.

Ocio

No es necesario realizar actividades costosas. Junto con nuestros familiares y amigos podemos cantar villancicos, jugar a juegos de mesa o compartir anécdotas. Para compensar los excesos navideños, cuando acaben las fiestas podemos realizar un picnic al aire libre llevando las sobras de las celebraciones.

La mortal trampa del emprendimiento en España

En España se está intentando implantar en lo más profundo de la mente de los jóvenes la idea de que emprender es la panacea de todos los males financieros.

Así vemos a cientos de jóvenes (y no tan jóvenes) abriendo y cerrando empresas a lo largo y ancho del territorio español regando con sus cadáveres las cuentas negativas de la seguridad social. Porque todos, terminan siendo zombies de una sociedad a la que deben dinero que no pagarán en toda su vida.

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Estos muertos vivientes (financieramente hablando) seguirán intentando prosperar a fuerza de abrir otras empresas a nombre de parientes, en pruebas de acierto o error hasta llegar, si llegan, a ganar dinero con su emprendimiento. Hasta entonces se rodearán de una galaxia de organizaciones, gurús, centros, publicaciones y eventos destinada a hacer creer al aspirante que su éxito depende exclusivamente de sí mismo.

Y no es así, cuando emprendes puedes controlar todo lo que ocurre en el entorno de tu empresa. Pero si dependes de un mercado, o tu trabajo se enfoca a dar servicios a ciertas empresas o necesitas de materia prima especifica para tu producto. Si algo va mal en ese mercado te afectará si o si. Por eso, tienes que emprender confiando, en un porcentaje más o menos elevado, en la suerte.

Si el mercado no cuadra, las empresas a las que das servicios entran en «concurso de acreedores» o la materia prima sube sus precios a niveles estratosféricos … estarás en un buen aprieto.

Según The Enterprise Corporation of Pittsburgh (Corporación de Empresas de Pittsburgh) estas adversidades se pueden evitar, si se tiene en cuenta que todas las ideas innovadoras, aunque funcionan en algunos casos, siempre representan un riesgo.

Basado en ello el experto Frederick J. Beste realizó un estudio en el que determinó las principales fallas, que algunas veces por inocencia o por falta de malicia, le ocurren a los hombres de negocios.

Convencido de que la gran mayoría de estas «trampas» se originan en planes viables y con sentido común, Beste creó una lista de algunos de los errores más frecuentes en el ámbito empresarial.

1. Socios «por mitades»

La idea de que son mejores y más equitativas las sociedades en las que los socios tienen la misma participación es revaluada, y por el contrario, se considera una trampa peligrosa que puede llevar a la quiebra.

Es el típico caso de tres amigos que deciden montar una empresa, dividiéndosela en partes iguales y otorgándose sueldos idénticos. Según Beste  esa es una receta para el fracaso porque, primero la compañía carece de un líder, de alquien que sea un verdadero responsable; segundo, tarde o temprano aparece una diferencia de opinión irreconciliable; y tercero el que haya sido elegido como gerente, se considerará así mismo como un «poquito más que los demás», y en el caso de que la empresa tenga éxito, será el quien obtenga el reconocimiento del público.

La solución está en contratar a una persona que tome el control de la empresa y en quien los dueños puedan depositar su confianza.

2. El derroche

Una empresa que comienza con equipos y muebles elegantes, lo mejor en infraestructura y sueldos de gerencia elevados, está abocada hacia la quiebra. Esto es lo mismo que hacer una fiesta de graduación cuando hasta ahora se va en primer semestre.  Los empresarios más exitosos han aprendido que la falta de liquidez puede ser la muerte, por eso son muy precavidos a la hora de gastar el dinero y van aumentando sus costos a medida que la empresa va progresando.

3. Los precios inadecuados

Una empresa comienza mal cuando su premisa de ventas consiste en ofrecer precios más bajos que los de la competencia. Eso es tan ilógico como esperar que un país pequeño se enfrente a una superpotencia. Lo mejor es fijar los precios de acuerdo con el mercado.

4. Capital Insuficiente

Es el caso de aquellos empresarios que piensan que se puede comenzar un negocio con un capital por debajo de lo necesario, confiándose en las futuras ganancias.  La historia y las leyes de Murphy han demostrado que en 90% de los casos las ventas no alcanzan a presentar el margen de ganancia esperado.   De ahí que sea recomendable empezar con más capital del que se cree se va a necesitar.

5. Falta de Foco

El recurso más valioso de una nueva empresa es el talento y hacer las cosas bien desde el principio es un enorme desafío.  Por el contrario cuando se intenta realizar dos o tres actividades al mismo tiempo, se puede caer en la mediocridad o en algo peor. Lo adecuado es seleccionar bien las oportunidades antes de comenzar y concentrarse en el ambiente del mercado y la competencia.

6. No admitir los errores

Sicológicamente una de las trampas es pensar que «ya invertimos mucho en esto como para salirnos ahora». Por muchas razones (miedo, ego etc.) es difícil admitir que se cometió un error y no se toman las medidas correctivas a tiempo. Así que lo mejor es aceptar que se perdió una suma de dinero y buscar las razones que lo motivaron, para que no se vuelvan a repetir.

7. Confianza en el mejor cliente

Beste  la califica como la trampa más dolorosa, porque golpea después de un largo período de éxito y se presenta cuando una compañía ha tenido muy buenas relaciones con un cliente, gracias al cual se han efectuado buenos negocios.  De repente «el mejor» comprador deja de hacer la misma cantidad de pedidos o simplemente empieza a incumplir con sus pagos. Por eso es importantísimo reducir la dependencia en un sólo cliente.

8. Diversificar

Si no se conocen en el mercado, la tecnología, las intimidades de los compradores, las tendencias, las relaciones o la competencia, es mejor no meterse en un negocio.

9. Litigio emocional

El tiempo, el dinero y el esfuerzo que se emplean en los líos judiciales, muchas veces lleva a un desgaste emocional que no es compensado con nada.  Por eso, antes de que los empresarios decidan meter su compañía en problemas judiciales, lo mejor es asesorarse de alguien que pueda decir si el litigio vale la pena.

10. El producto «Nunca listo» para el mercado

Los diseñadores y los ingenieros nunca muestran sus creaciones hasta que no consideran que están perfectas; esto es desproporcionado porque la tecnología siempre evoluciona y siempre hay una mejoría que se puede hacer.  Así que cuando un empresario tenga un producto que represente una opción mejor a la de la competencia, no debe esperar a que sea perfecto: debe sacarlo al mercado.

11. Investigación de mercado inadecuada

Beste cree que sobre este tema se podría escribir todo un libro, ya que las fallas en la investigación de mercado son causas seguras del fracaso.

12. No hay razón para que el cliente cambie

Los mejores esfuerzos empresariales pueden surgir del desarrollo de una matriz de la competencia, que incluya las razones que motivan a la gente a la hora de comprar.  Si al revisar dicha matriz, el empresario no encuentra ninguna razón para que los compradores se cambien a su producto, lo mejor es que no se meta en el negocio.

13. El descontrol del crecimiento

En muchas ocasiones se presentan elevados crecimientos en los volúmenes de ventas, lo cual es muy peligroso porque en cualquier momento se puede pasar del éxito a la bancarrota.  Cuando esto ocurre, muchas cosas pueden salirse del control, como los créditos, la contatación del personal, el servicio delcliente, el control de calidad, etc.  Si un empresario empieza a sentir que su compañía está funcionando tan bien que se le sale de sus manos, es aconsejable que dé un paso atrás y mire las cosas objetivamente, para así poder ajustarse a al nueva situación.

14. Apostar la casa

Contrario a lo que piensa, los grandes empresarios no tienen tendencia a tomar riesgos considerables.  Ellos no temen a los riesgos que pueden controlar, pero nunca estarían dispuestos a apostar todo, incluso su casa, por un nuevo negocio.  Es aterrador cómo algunas supuestas «buenas oportunidades» pueden rápidamente requerir una inversión de dinero que implique la realización de préstamos impagables.

«A medida que su negocio crezca, mantenga esta lista en mano.  Aunque el instinto empresarial indica que se debe jugar a la ofensiva, la defensa también es importante.  Si evita estos errores clásicos, podrá asegurar que habrá aumentado sus chances de ganar la partida» concluye Beste.

Beste es estadounidense, por eso, en este punto 14 nos advierte, que no apostemos tanto por el negocio como para perder la casa. Obviamente no sabe que, en España, si tu negocio va mal, perderás tu casa de todas formas. Los bancos o las administraciones se encargarán de ello… por lo tanto, si no lo tienes claro, no emprendas o lo pagarás con tu vida..

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