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Cuando debe un autónomo cambiar de asesoría

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La asesoría es uno de los primeros servicios que el autónomo decide externalizar, debido al alto número de gestiones que deben realizar con la Administración Pública. ¿Cuándo debemos cambiar de asesoría? ¿Cuáles son sus fallos más comunes?

La gestoría o asesoría es un ‘amigo’ inseparable del autónomo. Todas las gestiones con Hacienda, Seguridad Social y Administración en general son externalizadas a este tipo de entidades, debido a que algunos trámites pueden ser complicados, especialmente para un nuevo autónomo. La legislación cambia constantenemente, y debemos exigir que se nos informe de estos cambios, tanto en trámites como en el posible acceso a subvenciones y bonificaciones. La falta de información en este sentido puede derivar en que nos planteemos el cambio de gestor o asesor. Existen, además, otros factores que nos dan pistas sobre cuándo un autónomo debe cambiar de asesoría.

¿Qué errores son los más comunes en una gestoría?

Yo diría que la falta de personalización y la prisa. Normalmente las gestorías y asesorías al uso suelen necesitar una numerosa cartera de clientes para paliar la reducción de precios fuerte que ha sufrido el sector debido a la crisis económica. Esto implica que la atención al cliente deja mucho que desear, se suele atender al cliente a última hora, cuando llega el trimestre. Se le pide la documentación y tal y como viene se contabiliza. Normalmente la contabilidad se pasa con urgencia, presionados por los plazos de presentación, mecanizando sin más, sin fijarse en el detalle o sin tiempo para ver si están todos los documentos completos y correctos. Esto provoca errores de interpretación contable, de mecanización de asientos incorrectos, etc. Otro error común provocado por este tipo de situaciones suele ser el de presentar impuestos fuera de plazo, debido a la gran carga de trabajo.

¿Cuándo un autónomo o pyme debe plantearse cambiar de asesoría?

Pienso que como con cualquier otro servicio, cuando no se sientan escuchados ni bien atendidos. Yo por ejemplo intento contestar los emails de mis clientes en un máximo de 24 horas y normalmente, diría que un 80%, en las primeras 12 horas. Mi teléfono está siempre abierto y lo atiendo porque entiendo que cuando un cliente llama, aunque sea en un horario poco común, es porque necesita un asesoramiento urgente, o simplemente que le tranquilice y le ayude a afrontar un problema en su actividad o su empresa. Creo que si un asesor no te atiende de forma personalizada y con rapidez, independientemente de los errores de los que hablábamos en el anterior punto, esta es una buena causa para buscar un cambio.

Al margen de los errores mencionados, ¿qué otras cuestiones pueden hacernos pensar que debemos cambiar de gestoría? Si solo te llaman una vez cada trimestre para pedirte la documentación contable. Suele ser lo habitual e indica que no llevan un seguimiento de la actividad del cliente ni les interesa demasiado ayudarle a mejorar y crecer. Pienso que la relación cliente/asesor debe ser fluida y constante.

¿Cree que las gestorías se han acostumbrado a ejecutar y no a ayudar estratégicamente a las empresas y autónomos?

 Totalmente, y con ello se pierden muchas posibilidades de mejora y crecimiento para las PYMES y autónomos. Sin duda un seguimiento personalizado y una estrategia financiera basada en el análisis puede ayudar mucho y dar directrices de acción que hagan que una PYME o un autónomo crezca y se sienta más seguro. Las gestorías y asesorías se han acostumbrado a que su trabajo termine cuando presentan los impuestos, y los impuestos no son más que un mero trámite administrativo que, por supuesto hay que cumplir con corrección, pero que no debe ser el trabajo más significativo de un asesor. Pienso que el trabajo que de verdad da valor añadido a la profesión es el que se hace interpretando y analizando los números para tomar decisiones junto a nuestros clientes, implicándonos en sus negocios. Siempre he dicho que mi negocio depende de cómo vayan los negocios de mis clientes, así es que hago todo lo que está en mi mano por ayudarles a crecer y mejorar.

Los principales gastos en los que incurres cuando arranca tu negocio

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¿Quieres saber si la idea que tienes entre manos es viable? Echa un vistazo a los gastos más habituales de un negocio, calcula en cuáles vas a incurrir tú, pide presupuestos, suma y luego divide esa cifra por el precio que quieres poner a tu producto o tu servicio. Si la cifra resultante de unidades o de proyectos te parece asumible, lo más probable es que tengas entre manos un producto viable. Si no, lo mejor es que repases todos los pasos que has dado hasta ahora.

Estos son los gastos más habituales de un negocio que arranca:

1. Compras: aprovisionamientos en mercaderías y demás bienes adquiridos por la empresa para revenderlos, bien sin alterar su forma o previo sometimiento a procesos de adaptación, transformación o construcción.

2. Arrendamientos y cánones: alquileres, tanto de locales o despachos como de maquinaria.

3. Reparaciones y conservación: mantenimiento y reparaciones, gastos derivados de la conservación del inmovilizado material (maquinaria, instalaciones, terrenos, edificios, etc.).

4. Trabajos realizados por otras empresas: comprende los trabajos que, formando parte del proceso productivo, se encarguen a otras empresas.

5. Servicios de profesionales independientes: contraprestación de servicios profesionales independientes (asesorías, gestorías, etc.).

6. Transportes: transportes a cargo de la empresa, realizados por terceros, cuando no proceda incluirlos en el precio de adquisición del inmovilizado o de las existencias.

7. Primas de seguros: primas de seguros de todo tipo, excepto de la Seguridad Social.

8. Servicios bancarios y similares: comisiones y otros gastos que se satisfacen por servicios bancarios y similares.

9. Publicidad, propaganda y relaciones públicas: importe de los gastos satisfechos por estos conceptos.

10. Suministros: consumos de agua, luz, gas o cualquier otro abastecimiento que no tenga la cualidad de almacenable. Si es almacenable, se considerará como existencias y se contabilizará en la cuenta de compras. Se incluirán en esta cuenta todos los servicios no comprendidos en las cuentas anteriores.

11. Otros servicios: gastos de viaje del personal.

12. Tributos: todo tipo de tasas, contribuciones e impuestos.

13. Sueldos y salarios: salarios brutos del personal asalariado.

14. Seguridad Social a cargo de la empresa: gastos sociales, salarios de los socios o retribución propia en el caso de autónomos, Segurida Social a cargo de la empresa y/o seguros de autónomos.

15. Gastos financieros: intereses de préstamo, descuentos sobre ventas, intereses, comisiones y gastos por descuento de efectos (letras), por cobro de recibos, etc. 16. Devolución de préstamos: cuota de devolución de préstamos, sin incluir los intereses, sólo capital. 17. IVA soportado: IVA desembolsado por com- pra de bienes o servicios.

La mortal trampa del emprendimiento en España

En España se está intentando implantar en lo más profundo de la mente de los jóvenes la idea de que emprender es la panacea de todos los males financieros.

Así vemos a cientos de jóvenes (y no tan jóvenes) abriendo y cerrando empresas a lo largo y ancho del territorio español regando con sus cadáveres las cuentas negativas de la seguridad social. Porque todos, terminan siendo zombies de una sociedad a la que deben dinero que no pagarán en toda su vida.

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Estos muertos vivientes (financieramente hablando) seguirán intentando prosperar a fuerza de abrir otras empresas a nombre de parientes, en pruebas de acierto o error hasta llegar, si llegan, a ganar dinero con su emprendimiento. Hasta entonces se rodearán de una galaxia de organizaciones, gurús, centros, publicaciones y eventos destinada a hacer creer al aspirante que su éxito depende exclusivamente de sí mismo.

Y no es así, cuando emprendes puedes controlar todo lo que ocurre en el entorno de tu empresa. Pero si dependes de un mercado, o tu trabajo se enfoca a dar servicios a ciertas empresas o necesitas de materia prima especifica para tu producto. Si algo va mal en ese mercado te afectará si o si. Por eso, tienes que emprender confiando, en un porcentaje más o menos elevado, en la suerte.

Si el mercado no cuadra, las empresas a las que das servicios entran en «concurso de acreedores» o la materia prima sube sus precios a niveles estratosféricos … estarás en un buen aprieto.

Según The Enterprise Corporation of Pittsburgh (Corporación de Empresas de Pittsburgh) estas adversidades se pueden evitar, si se tiene en cuenta que todas las ideas innovadoras, aunque funcionan en algunos casos, siempre representan un riesgo.

Basado en ello el experto Frederick J. Beste realizó un estudio en el que determinó las principales fallas, que algunas veces por inocencia o por falta de malicia, le ocurren a los hombres de negocios.

Convencido de que la gran mayoría de estas «trampas» se originan en planes viables y con sentido común, Beste creó una lista de algunos de los errores más frecuentes en el ámbito empresarial.

1. Socios «por mitades»

La idea de que son mejores y más equitativas las sociedades en las que los socios tienen la misma participación es revaluada, y por el contrario, se considera una trampa peligrosa que puede llevar a la quiebra.

Es el típico caso de tres amigos que deciden montar una empresa, dividiéndosela en partes iguales y otorgándose sueldos idénticos. Según Beste  esa es una receta para el fracaso porque, primero la compañía carece de un líder, de alquien que sea un verdadero responsable; segundo, tarde o temprano aparece una diferencia de opinión irreconciliable; y tercero el que haya sido elegido como gerente, se considerará así mismo como un «poquito más que los demás», y en el caso de que la empresa tenga éxito, será el quien obtenga el reconocimiento del público.

La solución está en contratar a una persona que tome el control de la empresa y en quien los dueños puedan depositar su confianza.

2. El derroche

Una empresa que comienza con equipos y muebles elegantes, lo mejor en infraestructura y sueldos de gerencia elevados, está abocada hacia la quiebra. Esto es lo mismo que hacer una fiesta de graduación cuando hasta ahora se va en primer semestre.  Los empresarios más exitosos han aprendido que la falta de liquidez puede ser la muerte, por eso son muy precavidos a la hora de gastar el dinero y van aumentando sus costos a medida que la empresa va progresando.

3. Los precios inadecuados

Una empresa comienza mal cuando su premisa de ventas consiste en ofrecer precios más bajos que los de la competencia. Eso es tan ilógico como esperar que un país pequeño se enfrente a una superpotencia. Lo mejor es fijar los precios de acuerdo con el mercado.

4. Capital Insuficiente

Es el caso de aquellos empresarios que piensan que se puede comenzar un negocio con un capital por debajo de lo necesario, confiándose en las futuras ganancias.  La historia y las leyes de Murphy han demostrado que en 90% de los casos las ventas no alcanzan a presentar el margen de ganancia esperado.   De ahí que sea recomendable empezar con más capital del que se cree se va a necesitar.

5. Falta de Foco

El recurso más valioso de una nueva empresa es el talento y hacer las cosas bien desde el principio es un enorme desafío.  Por el contrario cuando se intenta realizar dos o tres actividades al mismo tiempo, se puede caer en la mediocridad o en algo peor. Lo adecuado es seleccionar bien las oportunidades antes de comenzar y concentrarse en el ambiente del mercado y la competencia.

6. No admitir los errores

Sicológicamente una de las trampas es pensar que «ya invertimos mucho en esto como para salirnos ahora». Por muchas razones (miedo, ego etc.) es difícil admitir que se cometió un error y no se toman las medidas correctivas a tiempo. Así que lo mejor es aceptar que se perdió una suma de dinero y buscar las razones que lo motivaron, para que no se vuelvan a repetir.

7. Confianza en el mejor cliente

Beste  la califica como la trampa más dolorosa, porque golpea después de un largo período de éxito y se presenta cuando una compañía ha tenido muy buenas relaciones con un cliente, gracias al cual se han efectuado buenos negocios.  De repente «el mejor» comprador deja de hacer la misma cantidad de pedidos o simplemente empieza a incumplir con sus pagos. Por eso es importantísimo reducir la dependencia en un sólo cliente.

8. Diversificar

Si no se conocen en el mercado, la tecnología, las intimidades de los compradores, las tendencias, las relaciones o la competencia, es mejor no meterse en un negocio.

9. Litigio emocional

El tiempo, el dinero y el esfuerzo que se emplean en los líos judiciales, muchas veces lleva a un desgaste emocional que no es compensado con nada.  Por eso, antes de que los empresarios decidan meter su compañía en problemas judiciales, lo mejor es asesorarse de alguien que pueda decir si el litigio vale la pena.

10. El producto «Nunca listo» para el mercado

Los diseñadores y los ingenieros nunca muestran sus creaciones hasta que no consideran que están perfectas; esto es desproporcionado porque la tecnología siempre evoluciona y siempre hay una mejoría que se puede hacer.  Así que cuando un empresario tenga un producto que represente una opción mejor a la de la competencia, no debe esperar a que sea perfecto: debe sacarlo al mercado.

11. Investigación de mercado inadecuada

Beste cree que sobre este tema se podría escribir todo un libro, ya que las fallas en la investigación de mercado son causas seguras del fracaso.

12. No hay razón para que el cliente cambie

Los mejores esfuerzos empresariales pueden surgir del desarrollo de una matriz de la competencia, que incluya las razones que motivan a la gente a la hora de comprar.  Si al revisar dicha matriz, el empresario no encuentra ninguna razón para que los compradores se cambien a su producto, lo mejor es que no se meta en el negocio.

13. El descontrol del crecimiento

En muchas ocasiones se presentan elevados crecimientos en los volúmenes de ventas, lo cual es muy peligroso porque en cualquier momento se puede pasar del éxito a la bancarrota.  Cuando esto ocurre, muchas cosas pueden salirse del control, como los créditos, la contatación del personal, el servicio delcliente, el control de calidad, etc.  Si un empresario empieza a sentir que su compañía está funcionando tan bien que se le sale de sus manos, es aconsejable que dé un paso atrás y mire las cosas objetivamente, para así poder ajustarse a al nueva situación.

14. Apostar la casa

Contrario a lo que piensa, los grandes empresarios no tienen tendencia a tomar riesgos considerables.  Ellos no temen a los riesgos que pueden controlar, pero nunca estarían dispuestos a apostar todo, incluso su casa, por un nuevo negocio.  Es aterrador cómo algunas supuestas «buenas oportunidades» pueden rápidamente requerir una inversión de dinero que implique la realización de préstamos impagables.

«A medida que su negocio crezca, mantenga esta lista en mano.  Aunque el instinto empresarial indica que se debe jugar a la ofensiva, la defensa también es importante.  Si evita estos errores clásicos, podrá asegurar que habrá aumentado sus chances de ganar la partida» concluye Beste.

Beste es estadounidense, por eso, en este punto 14 nos advierte, que no apostemos tanto por el negocio como para perder la casa. Obviamente no sabe que, en España, si tu negocio va mal, perderás tu casa de todas formas. Los bancos o las administraciones se encargarán de ello… por lo tanto, si no lo tienes claro, no emprendas o lo pagarás con tu vida..

Como abrir una franquicia DIA. Precio y condiciones

La compañía DIA es una de las marcas que mejor funcionan en el ámbito de las franquicias. Prueba de ello son los resultados experimentados en los últimos ejercidos. Sin embargo, son muchas las preguntas que se hacen los posibles franquiciados sobre su puesta en marcha, motivo por el que a continuación analizamos las claves en torno a la apertura de una franquicia DIA.

En primer lugar, los emprendedores que deseen llevar a cabo este negocio han de saber que requieren un capital determinado, el cual depende del modelo comercial, tamaño de la tienda y estado del local. En este sentido, desde la compañía aclaran que existe la posibilidad de que DIA cubra parte de dicha inversión, dependiendo del caso que se estudia de manera particular.

Asimismo, para iniciar esta andadura DIA solicita una serie de garantías, como un aval bancario. El mismo varía en función del modelo de tienda que se vaya a implantar, pero que se sitúa entre los 4.500 y los 25.000 euros. Además, la compañía ha desarrollado varias medidas de apoyo financiero a los futuros franquiciados, las cuales hacen más accesible la inversión.

De la misma manera, y en lo que respecta al plazo de pago, este se es de 60 mensualidades en lo relativo al coste de la mercancía. Con posterioridad, agregan desde DIA, los pedidos se llevan a cabo al contado.

Plan de negocio personalizado

En lo que respecta a los beneficios que este tipo de negocio devuelve al inversor, desde la compañía explican que los mismos dependen de varios factores, entre los que se encuentran las ventas, los costes de alquiler y personal. Es por ello que de cada proyecto llevan a cabo un plan de negocio individualizado, en el cual se incluye una cuenta de explotación previsional.

No obstante, como en todo negocio, desde esta compañía advierten de que la puesta en marcha de una franquicia implica un riesgo empresarial por parte ambas partes. Para evitarlo, no obstante, es interesante contar con el apoyo de una asesoría que organice determinados aspectos, como la liquidación de impuestos, seguros o nóminas.

Cómo ganar dinero en 8 pasos

Si nos dan a elegir entre ahorrar o ganar más dinero, elige la segunda opción.
La frugalidad realmente es no tener la necesidad de almacenar cosas que no necesitamos, no gastar un dinero que no tenemos para comprar algo que si lo pensamos dos veces, no nos hace más felices, y desde luego, vivir dentro de nuestras posibilidades, que básicamente es lo que significa gastar menos de lo que ganamos.
Gastar menos dinero realmente es lo más sencillo, y quizá por eso es la opción elegida por la mayoría de personas, porque cualquiera sabe ahorrarse dinero tomándose el café en casa en lugar de una cafetería y hacer un botellón en casa en lugar de tomarse un par de copas en compañía con los amigos.
La opción más difícil, pero más rentable, sin duda es ganar más dinero. Y es que la riqueza no viene del ahorro, sino de buscar formas de generar más ingresos y crear más activos, incluidos los negocios, a no ser que seas un directivo de una gran compañía que cada año te embolsas más de 1 millón de euros.

El dinero no lo es todo. Tal vez para ti el dinero está casi al final de la lista. Todos tienen su propia definición de éxito. La mía es ésta: “El éxito es hacer que aquellos que creyeron en ti se vean inteligentes”.

Para mí, el dinero no es tan importante, pero tengo que confesar que sí me importó mucho en alguna época (tal vez porque no tenía mucho). ¿Qué tipo de cosas debes hacer para aumentar tus oportunidades de unirte al club de los millonarios?

1. Deja de obsesionarte con el dinero. Descubre si lo que haces te distrae de las cosas que realmente te ayudarían a hacer crecer tu fortuna. Cambia tu perspectiva. “Ve el dinero no como tu meta principal sino como un resultado por hacer bien las cosas”.

2. Comienza un registro para saber a cuánta gente ayudas, aunque sea algo pequeño. Las personas más exitosas que conozco ayudan mucho. Son muy buenas entendiendo a los demás y ayudándolos a alcanzar sus metas. Saben que su éxito está basado en el éxito de la gente a su alrededor. Así que trabajan duro para hacer que los otros triunfen: sus empleados, clientes, vendedores, proveedores, etcétera.

3. Deja de pensar en hacer un millón de dólares y comienza a pensar en ayudar a un millón de personas. Cuando sólo tienes algunos clientes y tu meta es hacer mucho dinero, vas a buscar muchas maneras de quitarle hasta el último peso a los consumidores. Pero cuando encuentras una forma de servir a un millón de personas muchas cosas buenas pueden pasar.

El poder de la palabra es sorprendente. La retroalimentación que recibes es exponencialmente mayor así como tus oportunidades para mejorar tus productos y servicios. Tendrás la oportunidad de contratar a más empleados y beneficiarte de su experiencia, sus habilidades y su genialidad en general.

Con el tiempo tu negocio se convertirá en algo que nunca hubieras soñando, ya que tus empleados y clientes te llevarán a lugares increíbles. Ayuda a un millón de personas y el dinero llegará.

4. Ve el hacer dinero como una forma de hacer más cosas. De forma general hay dos tipos de personas:

1. Una hace las cosas porque quiere ganar dinero. Entre más cosas haga más dinero tendrá. No importa mucho su producto o servicio, hará lo que sea mientras los clientes le paguen.

2. La otra quiere hacer dinero porque esto le permitirá hacer más cosas. Busca mejorar su producto y extender su línea. Quiere crear otro libro, canción, película. Ama lo que hace y ve el ganar dinero como una forma de hacer más de lo que ama. El sueño de tener una empresa que haga las mejores cosas y ganar dinero es una forma de alimentar el sueño.

Aunque es posible encontrar un producto que todos quieran y te vuelvas rico al vender ese producto, muchos empresarios exitosos evolucionan y crecen cuando ganan dinero y lo reinvierten en una búsqueda incesante de la excelencia.

“No hacemos películas para ganar dinero, ganamos dinero para hacer más películas” -Walt Disney.

5. Haz una cosa mejor. Elige una cosa en la que seas mejor que la mayoría de la gente. Enfócate en hacer UNA cosa. Practica, aprende, trabaja, evalúa. Autocritica tus creaciones, no de una manera masoquista, pero sí para asegurar que tu trabajo mejore en todo. La gente exitosa financieramente hablando, hace bien una cosa por la que el mundo está dispuesto a pagar.

La excelencia es la recompensa, pero ésta también demanda una paga mucho mayor y mucho más respeto, valor, realización y sentido de logro. Todo esto te hace rico en términos no monetarios.

6. Haz una lista de 10 personas que hagan una cosa bien. ¿Cómo elegiste a esos 10? ¿Cómo determinaste quién era el “mejor”? ¿Cómo mides su “éxito”? Usa esos criterios para medir tu progreso y convertirte en el mejor. No sólo admires a las personas exitosas. Mira más de cerca a lo que las hace exitosas. Usas esos criterios para crear tu propio éxito.

7. Haz un seguimiento de tu progreso. Tendemos a convertirnos en lo que medimos, así que haz un seguimiento al menos una vez por semana. Tal vez verás a cuántas personas has ayudado o a cuántos clientes has servido o evaluarás los pasos clave en tu recorrido para convertirte el mejor.

8. Crea rutinas que aseguren el progreso. Nunca olvides que alcanzar una meta se basa en crear rutinas. Por ejemplo si quieres escribir un libro de 200 páginas esa es tu meta. Tu sistema para alcanzarla puede ser escribir cuatro páginas por día, ésa es tu rutina. Esperar y desear no hará que termines tu trabajo, pero comprometerte a tu rutina te ayudará a lograr tu meta.

Ponte metas, crea rutinas que apoyen esas metas y haz un registro de tu progreso. Arregla lo que no funcione. Mejora y repite lo que sí funcione. Busca ser mejor de lo que eras ayer. Pronto serás bueno, después serás excelente y algún día serás el mejor. Llegará el día en el que, sin que lo notes, seas millonario, si es que ese tipo de cosas te interesan.

Siete errores habituales al pedir financiación

Un emprendedor nunca lo tendrá fácil para conseguir financiación, precisamente porque sólo tiene una idea que piensa que puede ser un negocio. Por eso, hay que saber ‘vender’ muy bien el proyecto a la entidad financiera. Y ser muy prudentes con los números, porque muchas empresas de nueva creación no logran sobrevivir no porque no hayan obtenido financiación, sino porque no han sido capaces de hacer bien los números.

Un banco, o cualquier otra entidad que te preste financiación para poner en marcha tu idea, no sólo necesita saber cómo vas a devolver ese dinero, sino que además tiene que comprobar que tu endeudamiento no es excesivo, y que la viabilidad de la empresa está si no garantizada al menos encarrilada.

Tanto si eres una empresa ya existente como si eres un emprendedor, a la hora de solicitar financiación, hay que evitar cometer errores que echen al banco o a los inversores para atrás. Los errores más habituales en financiación para empresas y/o emprendedores son:

1.-No tener un buen plan de negocio. Es la equivocación más frecuente, sobre todo porque el emprendedor lo que tiene es una idea, y mucha fe y entusiasmo en ella, no tiene por qué ser un experto en números. El problema es que el banco, o cualquier inversor o financiador, antes de poner un euro en tu proyecto quiere saber si tiene visos de éxito, si va a generar el suficiente negocio como para que seas capaz de devolver la financiación solicitada. Con una buena idea solamente no vas a conseguir financiación.

2.- No conocer el mercado: La idea que tienes puede ser muy buena, pero necesitas contrastarla con el mercado, si hay ya productos o servicios similares, si de verdad mejoras a la competencia, si existe demanda para lo que quieres lanzar.

3.- No tener suficiente experiencia: en la medida que puedas, rodéate de personas con experiencia en sacar negocios adelante para consolidar tu proyecto. Tu equipo debe tener experiencia y conocimiento del mercado y también de la financiación y de la gestión de la tesorería. La experiencia es la mejor garantía para el entusiasmo del emprendedor. Y uno de los aspectos que más tendrán en cuenta el banco o el inversor a la hora de embarcarse en tu proyecto.

4.- El exceso de optimismo. Es otra de las equivocaciones más habituales en un emprendedor, y una de las razones más frecuentes alegadas para rechazar financiación. Una cuestión es tener mucha fe en tu idea, y otra muy distinta es ser excesivamente optimista en previsiones de ventas, resultados, y tesorería. Esta actitud pone de manifiesto que no eres prudente financieramente (lo que asusta a cualquier inversor) y que además no conoces el mercado, ni tienes suficiente experiencia.

5.- No aportar contratos con clientes. Obviamente, un banco, cualquier entidad o institución que proporcione financiación, lo primero que quiere ver son datos palpables, comprobables. Si tu idea ha conseguido ya atraer inversores o clientes, la mejor forma de conseguir financiación es mostrando esos contratos. Aunque sean sólo precontratos o compromisos de compra, esos datos ayudan a tener una idea fehaciente de cómo está evolucionando la empresa.

6.- No aportar dinero propio. Es un error de bulto. ¿Cómo pretendes que el banco o un inversor pongan dinero en tu proyecto, cuando ni tú mismo arriesgas un euro en la aventura?

7. Engañar para obtener la financiación. Los bancos están acostumbrados a cruzar datos, así que no hay mejor motivo para rechazar una petición de crédito que descubrir que lo que has aportado sobre tu proyecto no se corresponde con la realidad. Te puedes equivocar en las previsiones de ventas, pero no puedes entregar a quien quieres que financie tu proyecto datos falsos.

 

Características de las Sociedades Laborales

En relación a las características de las sociedades laborales, son aquellas sociedades anónimas o de responsabilidad limitada, en las que la mayoría del capital pertenece a los socios trabajadores que prestan en ella servicios retribuidos en forma personal y directa, siendo propietarios al menos del 51% del capital social.

El capital mínimo es de 60.102 Euros (en la Sociedad Anónima Laboral) y de 3.006 Euros (en la Sociedad Limitada Laboral).

Ningún socio podrá poseer acciones que representen más de la tercera parte del capital social, salvo las entidades públicas, las personas jurídicas en cuyo capital participe mayoritariamente el estado, las comunidades autónomas o entidades locales, que podrán participar en el capital hasta el 50%.

El número mínimo de socios es 3, habiendo dos tipos: trabajadores y capitalistas.

El número de horas trabajadas por trabajadores que no sean socios, no podrá superar el 15% del total horas/año trabajadas por los trabajadores que si sean socios, salvo que la sociedad tenga menos de 25 socios en cuyo caso el porcentaje será el 25%.

La responsabilidad frente a terceros está limitada a las aportaciones de los socios.

Deben dotar un fondo de reserva con el 10% de los beneficios líquidos de cada año, que sólo podrá destinarse a la compensación de pérdidas, en el caso de que no haya otras reservas disponibles para tal fin.

En la denominación deberán aparecer las siglas “S.A.L” (Sociedad Anónima Laboral) o “S.L.L” (Sociedad Limitada Laboral).

Las sociedades laborales gozan con carácter general de una bonificación del 99% en el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados y exención en este Impuesto sobre las cuotas devengadas por operaciones societarias de constitución y aumento del capital.

¿Qué ventajas tiene esta sociedad?

  • Quienes piensen crear una Sociedad Laboral o una Cooperativa y tengan derecho a cobrar la prestación por desempleo, pueden cobrar el “Pago único del desempleo” (todo de golpe).
  • El estar encuadrado dentro del Régimen General de la Seguridad Social excepto en el caso de Administradores retribuidos o vinculados a la sociedad mediante contrato de Alta Dirección (“Régimen General Asimilado”, sin derecho a FOGASA ni desempleo) y en el de que existan relaciones familiares entre los socios, sólo cuando éstas sean hasta el 2º grado, haya convivencia y sus participaciones sumen un 50% del capital social o más.
  • Exención en el pago del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados en la constitución y posteriores ampliaciones de capital.

Su regulación aparece en la Ley 4/1997, de 24 de marzo, de Sociedades Laborales.

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