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Que la crisis no rompa tu vida en pareja. 10 Consejos útiles.

«Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor sale por la ventana»
Aunque suene muy prosaico y desagradable, uno de los temas de fricción más importantes dentro de la pareja es el tema económico. El dinero, y cómo cada uno de los miembros de una relación dispone de él, es un escollo a manejar desde muy temprano.
Sea que los dos trabajen fuera o que uno se quede en casa, tener claro cómo se va a manejar el asunto financiero es muy importante. Al principio de la relación es algo de lo que no se habla, un asunto tabú, pero si realmente estás pensando en convivir o casarte, por favor, piensa en esto antes de dar el paso.
1. Nunca, bajo ninguna circunstancia, hagas valer tu dinero cuando no estás hablando específicamente del tema. «Yo soy el que trae el dinero a casa», «Sale de mi bolsillo», «No valoras el dinero porque no sales a ganártelo», «Yo aporto más, luego yo decido» son frases muy hirientes dentro de una discusión por otras razones.
2. Decide, antes de casarte , si quieres un régimen de bienes separados o de bienes gananciales (mancomunados). En caso de divorcio esto será bastante significativo. Que lo consideres no significa que ames menos a tu pareja.
3. Siéntate a diseñar con tu pareja una tabla con los gastos fijos que supone vivir juntos . La renta, los servicios, las salidas, la comida. De este modo tendrás una visión clara de lo que se necesita y cómo distribuirlo.
4. Después hay que decidir cómo se pagan estos gastos. Los dos ponen todos sus ingresos en la misma caja familiar y se saca de ahí. Cada uno pone la mitad de un presupuesto mensual. Se encarga el que más gana.
5. Los gastos personales. En el caso de que todo se ponga en la misma caja, es necesario consultar o contar con el otro a la hora de hacer un gasto personal significativo.
No es lo mismo comprarse una camisa que todo un guardarropas. Si cada uno mantiene una parte de su dinero para sí, esto está resuelto. Cada uno hace con su dinero no mancomunado lo que quiere.
6. Dinero de bolsillo. Lo mismo sucede en el escenario del dinero cotidiano que llevamos con nosotros. Se puede estipular cuánto necesita cada uno diariamente para ir al trabajo, comer afuera, cargar combustible y cualquier cosa que pueda surgir.
7. Tarjetas de crédito. O bien se dividen el pago de lar tarjetas en partes iguales o cada uno corre con sus gastos a la hora de abonarla. Es importantísimo que se pongan de acuerdo en para qué sirve una tarjeta de crédito. Si lo que haces es comprar y abonar el débito completo a fin de mes pero tu pareja entiende la tarjeta de crédito como una manera de obtener efectivo o comprar ahora para pagar «cuando pueda», los intereses generados no debieran corresponderte. Si ves que cada uno entiende de una manera diferente el concepto de la tarjeta de crédito, es mejor que no se comparta la misma y que cada uno sea titular de la suya.
8. Cuentas bancarias. Lo mismo que con las tarjetas de crédito. Una cuenta bancaria común es muy cómoda si los dos miembros de la pareja tienen el mismo concepto de la economía doméstica. Pero si no coinciden y uno genera descubiertos, el otro es igualmente responsable ante la ley de ese descubierto en el banco aunque no lo haya generado personalmente.
9. Créditos e hipotecas. Tener una hipoteca juntos es como tener un hijo. Van a pasar unos 20 años de media antes de que desaparezca. Cuando se adquiere un compromiso de estas dimensiones hay que hablarlo muy bien, muy despacio y durante varios días. Hay que poner sobre la mesa cómo se va a pagar, qué pasa si uno de los dos se queda sin trabajo o se divorcian en un futuro.
10. Compras grandes y significativas. Hay compras que significan más que un depósito económico. La compra de una casa, del hogar familiar, tiene connotaciones emocionales enormes. Estas transacciones económicas juntos son un paso inmenso en la relación y requieren de mucha confianza en el otro y un compromiso absoluto. Este es el aspecto de las finanzas de la pareja más delicado. Una solución es que la casa sea 50% Y 50% de cada uno cuando se hace la escritura.
El dinero dentro de una relación es un tema delicado donde los haya. Difícil de hablar y más difícil de transitar. Muchas personas piensan que no se debe mezclar amor con dinero, pero en el caso de una relación sólida y que planea crecer con el tiempo, es muy importante dejar este asunto claro para evitar después malos entendidos dolorosos.
El truco para lograr la inspiración en los negocios

Detrás de todo negocio de éxito, existe una gran idea. Algunas son tan simples que nos hacen preguntarnos: ¿cómo no pensé antes en esto? Otras son tan revolucionarias y geniales que sólo pueden surgir de mentes diferentes. Sea cual sea el caso, una de las claves para el éxito es la inspiración. ¿Dónde encontrarla?
La inspiración es importante en los negocios, en unos más que en otros pero en definitiva sin ella no se podrían lograr muchas cosas. Existen personas con mayor capacidad para ser iluminadas y crear grandes ideas, aunque esto también se puede lograr. También es importante a la hora de desarrollar el negocio, y especialmente al pensar en la misión, visión y valores de la empresa.
Tiene que estar ligada a los buenos ánimos, ya que los malos estados pueden nublar la mente e impedir pensar con claridad, por lo que hay que intentar tener una mente positiva y un buen estado de ánimo. Darse un tiempo para sí y realizar algo de ejercicio o actividad física puede ayudar.
En ocasiones se sabe lo que se quiere pero no como llegar a ello, cómo llevarlo a la práctica, Una buena opción para trazar un plan para el negocio puede ser contar lo que se quiere a otras personas, pueden llegar ideas interesantes o ideas que en principio aunque parezcan absurdas pueden dar lugar a una gran idea, por lo que si se puede es recomendable hablar con alguien y decirle lo que quieres. Es una buena idea crear brainstorming o una tormenta de ideas, porque puede ofrecer aquellas ideas que se están buscando para cualquier proyecto o negocio.
Si te mentalizas en la situación a la que quieres llegar es posible que llegues al medio para llegar a ella. Por eso, piensa en el momento exacto en el que estás en tu objetivo final, qué es lo que pasa, piensa cómo has llegado hasta allí, quizá des con la clave.
Existen sitios donde se puede lograr mejor la inspiración que se busca, aunque estos dependen mucho de cada persona, por lo que debes conocer qué ambientes te sientan mejor para ello. Hay personas que se inspiran en una casa silenciosa y otras que necesitan ruido para ello, hay quien se encuentra mejor en su casa y quien lo hace en la oficina, hay quien lo hace más en un parque o en un museo, tan sólo tienes que conocer en qué ambiente llega esa iluminación que se está buscando. Puedes probar a intentar trabajar o pensar en varios sitios, teniendo en cuenta también que el contacto con la naturaleza puede ser una buena fuente de ideas.
Trabajar, trabajar y trabajar también puede ayudar, ya que es posible que “la inspiración te llegue trabajando”, y quizá rindas más en esos pocos momentos que en el resto del tiempo, pero merece la pena intentarlo y no esperar que ella venga sola.
La persistencia también es importante para lograr la inspiración, porque a veces ésta llega cuando menos te lo esperas, y es entonces cuando debes estar preparado/a para aprovecharla.
Cómo ahorrar en el impuesto de la renta 2015 con la reforma fiscal

El 1 de enero entró en vigor la reforma fiscal 2015, introduciendo importantes cambios en la Campaña de la Renta. Con ella, Hacienda recauda el 42% del total de los ingresos impositivos de unos 18 millones de contribuyentes. Si bien por un lado los cambios en las tablas del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IPRF) y mínimos familiares y personales supondrán un ahorro, por otro lado, la reforma conlleva el fin de algunas deducciones habituales, sobre todo en los planes de vivienda.
Conocer las claves y novedades es fundamental si se quiere obtener el máximo beneficio y evitar sorpresas:
- Una de las principales modificaciones afecta a la deducción por alquiler de vivienda habitual. Hasta ahora suponía una media de 212 euros para aquellos contribuyentes cuya base imponible era inferior a 24.107,20 euros. Con la reforma fiscal de 2015 desaparece para aquellos alquileres que no se hayan formalizado antes de su entrada en vigor.
- En cuanto a los propietarios del inmueble, la exención por el alquiler se sitúa en el 60% y se mantiene en el 100% cuando arrienden la vivienda a menores de 35 años.
- En el lado contrario están aquellas personas que vendan su casa. Para estos contribuyentes la reforma supone un aumento de la tributación, debido a la eliminación de los coeficientes de actualización o la limitación de los de abatimiento.
- Los contribuyentes que hayan comprado su vivienda habitual o hecho algún pago para su construcción antes del 1 de enero de 2013 seguirán desgravándose. Hasta el 15% de las cantidades invertidas, con un límite de inversión de 9.040 euros. Y siempre que se hayan deducido en 2012 o años anteriores.
- Las personas que hayan invertido antes de 1 de enero de 2013 en ampliar, rehabilitar o adaptar su vivienda habitual podrán deducirse hasta un 15% del total invertido con el mismo tope que en el caso anterior. Y hasta un 20% (25% en Cataluña) para obras de adaptación de personas con movilidad reducida, con un tope de 12.080 euros. Las obras deberán finalizar antes de 2017.
- Los mayores de 65 años no tendrán que tributar en ningún caso por la venta de su vivienda habitual. Asimismo, las ganancias patrimoniales que obtengan de vender su segunda residencia quedan libres de impuestos con la reforma fiscal de 2015. Siempre y cuando se reinviertan en una renta vitalicia asegurada -como un seguro de ahorro o plan de pensiones- que complemente la pensión, con un límite de 240.000 euros y en el plazo de seis meses.
- Este mismo supuesto para contribuyentes de más de 65 años, también se extiende a las plusvalías de la venta de acciones en Bolsa. No para la venta de una cartera de bonos, que sí se deberán tributar.
- Los cambios también se extienden a los planes de pensiones, tanto en las aportaciones como en el rescate. Si hasta el momento el máximo de aportaciones anuales deducibles era de 10.000 euros, ahora se rebaja hasta los 8.000 euros anuales. El dinero ahorrado podrá rescatarse no solo en caso de jubilación, invalidez, desahucio o paro de larga duración sino en todo caso a partir de los diez años desde el comienzo de las aportaciones.
- Tampoco tributarán los rendimientos del trabajo en el extranjero. Los trabajadores desplazados hasta otros países por sus empresas, no tendrán que rendir cuentas si no superan el tope máximo de 60.100 euros anuales.
- Las indemnizaciones por despido del trabajador seguirán exentas hasta los 180.000 euros.
- En cambio, sí hay cambios en las acciones entregadas por la empresa a sus trabajadores. A partir de ahora dejan de estar libres de impuestos.
Medidas para reducir la factura fiscal
Además de llevar a cabo algunas tareas de última hora en 2014, los técnicos de organismos como Gestha apuntan una serie de consejos y medidas de ahorro para las próximas declaraciones ante Hacienda. Si bien lo ideal es haberlas llevado a la práctica ya en diciembre de 2014, es mejor tomar nota para ponerlas en uso cuanto antes. Entre el primer grupo destacan las aportaciones a un plan de pensiones. En el ejercicio 2014 se ha prorrogado el aumento de las tarifas del IPRF de 0,75 a 7 puntos, en función de los ingresos.
Entre las segundas prácticas, los expertos recomiendan contribuir con colegios de huérfanos, sindicatos de trabajadores o colegios profesionales. Con este gesto se pueden reducir los rendimientos hasta en 300 euros.
En el nuevo marco fiscal también cobran especial importancia las donaciones a ONG y entidades sin fines lucrativos acogidas a la “Ley 49/2002”. Los donantes podrán desgravarse entre el 25% y el 10% de sus aportaciones en la Renta. Y en el caso de que el donativo se haya realizado a la misma entidad durante los últimos tres años, la deducción podría alcanzar hasta el 75% de los primeros 150 euros.
Por su parte, las aportaciones a formaciones políticas pueden suponer un ahorro medio al contribuyente de 157 euros con la nueva reforma fiscal de 2015. Aunque siempre dependerá de la cantidad aportada, la renta y la comunidad autónoma donde se resida. En todo caso, supondrá una deducción del 20% de las cuotas hasta un máximo de 600 euros.
Otro “truco” recomendado por los expertos es esperar hasta este año para poner a la venta los bienes que tengan menos de un año de antigüedad. Tributarán en la base del ahorro a tipos fijos del 21%, 25% y 27% y se pagarán menos impuestos. Una opción a considerar es que vendedor y cobrador hayan pactado aplazar –previo acuerdo sobre el precio de venta- el cobro a 2015 para obtener más beneficio y rendimiento fiscal. Tal como advierte el banco suizo Mirabaud, este aplazamiento deberá firmarse ante notario y contemplarlo en la declaración de la renta de 2014 para que sea visible a los ojos de Hacienda.
Nuevas deducciones para familias numerosas
La reforma fiscal trae nuevas deducciones en el IPRF para las familias numerosas o con descendientes o ascendientes en situación de discapacidad. Se estima que en España hay aproximadamente unas 553.000 familias en esta situación: 474.651 sin hijos discapacitados y 78.807 con hijos con discapacidad.
No obstante, solo tendrán derecho a estas nuevas deducciones las familias que tributen a la Seguridad Social a través de su declaración de la Renta. Asimismo, estas familias podrán disfrutar de desgravaciones en el tramo autonómico de la renta.
El nuevo marco fiscal contempla la posibilidad de que estas cuantías puedan cobrarse en el mismo momento de presentar la solicitud y de manera mensual sin tener que esperar a hacer efectiva la declaración de la renta 2015 en el año 2016.
Las cuantías ascienden a los 1.200 euros anuales por cada hijo o ascendiente (padre o madre) discapacitado y por familia numerosa. En el caso de tener cinco o más hijos, el importe será de 2.400 euros anuales. En mensualidades, serán de 100 y 200 euros respectivamente.
Emprender en el nuevo marco fiscal
Muchas personas ven una intención en la reforma fiscal de 2015 de acabar con las continuas trabas que los emprendedores se encuentran en su nuevo camino. Y es que de algún modo se incentiva a aquellas empresas que sean capaces de autofinanciarse o reinventir sus beneficios.
Así, hay nuevos incentivos para la financiación de los “business angels” o “capital semilla” para el inicio de una actividad. Es decir, que aquellos amigos o familiares de emprendedores podrán tener una recompensa en la factura fiscal si apoyan al futuro negocio. Estos inversores se incorporan al accionariado por un plazo de entre 3 y 12 años y obtienen una deducción del 20% sobre la cuota del IPRF de la inversión realizada. La base máxima de la deducción es de 50.000 euros anuales y la participación nunca podrá ser superior al 40% del capital.
Sin embargo, se eliminan otras deducciones. Los emprendedores que antes de la reforma fiscal de 2015 ponían en marcha un negocio mediante la modalidad de Sociedad Limitada Nueva Empresa se deducían el 15% de las aportaciones a una cuenta ahorro-empresa hasta el límite de 9.000 euros anuales.
De igual modo, los contribuyentes empleadores que presentaban un importe neto inferior a los 5 millones de euros y una plantilla inferior a los 25 empleados, tenían una reducción del 20% del rendimiento neto positivo al mantener o crear empleo. La reforma eliminará ambas deducciones.
Tras la reforma fiscal de 2015, cobra más importancia que nunca la planificación y el asesoramiento para evitar contratiempos. Sobre todo si se han llevado a cabo acciones como la venta de una casa. En cualquier caso, tanto si se ha vendido o rehabilitado una vivienda habitual como si se prevé montar un nuevo negocio, los contribuyentes –autónomos, ahorradores, pymes- deben conocer los cambios fiscales y su proyección a la hora de hacer cálculos y rendir cuentas de sus rendimientos del trabajo ante Hacienda. Y hacer el tránsito a la reforma fiscal de 2015 con sobresaliente.
Cómo ganar dinero en 8 pasos

El dinero no lo es todo. Tal vez para ti el dinero está casi al final de la lista. Todos tienen su propia definición de éxito. La mía es ésta: “El éxito es hacer que aquellos que creyeron en ti se vean inteligentes”.
Para mí, el dinero no es tan importante, pero tengo que confesar que sí me importó mucho en alguna época (tal vez porque no tenía mucho). ¿Qué tipo de cosas debes hacer para aumentar tus oportunidades de unirte al club de los millonarios?
1. Deja de obsesionarte con el dinero. Descubre si lo que haces te distrae de las cosas que realmente te ayudarían a hacer crecer tu fortuna. Cambia tu perspectiva. “Ve el dinero no como tu meta principal sino como un resultado por hacer bien las cosas”.
2. Comienza un registro para saber a cuánta gente ayudas, aunque sea algo pequeño. Las personas más exitosas que conozco ayudan mucho. Son muy buenas entendiendo a los demás y ayudándolos a alcanzar sus metas. Saben que su éxito está basado en el éxito de la gente a su alrededor. Así que trabajan duro para hacer que los otros triunfen: sus empleados, clientes, vendedores, proveedores, etcétera.
3. Deja de pensar en hacer un millón de dólares y comienza a pensar en ayudar a un millón de personas. Cuando sólo tienes algunos clientes y tu meta es hacer mucho dinero, vas a buscar muchas maneras de quitarle hasta el último peso a los consumidores. Pero cuando encuentras una forma de servir a un millón de personas muchas cosas buenas pueden pasar.
El poder de la palabra es sorprendente. La retroalimentación que recibes es exponencialmente mayor así como tus oportunidades para mejorar tus productos y servicios. Tendrás la oportunidad de contratar a más empleados y beneficiarte de su experiencia, sus habilidades y su genialidad en general.
Con el tiempo tu negocio se convertirá en algo que nunca hubieras soñando, ya que tus empleados y clientes te llevarán a lugares increíbles. Ayuda a un millón de personas y el dinero llegará.
4. Ve el hacer dinero como una forma de hacer más cosas. De forma general hay dos tipos de personas:
1. Una hace las cosas porque quiere ganar dinero. Entre más cosas haga más dinero tendrá. No importa mucho su producto o servicio, hará lo que sea mientras los clientes le paguen.
2. La otra quiere hacer dinero porque esto le permitirá hacer más cosas. Busca mejorar su producto y extender su línea. Quiere crear otro libro, canción, película. Ama lo que hace y ve el ganar dinero como una forma de hacer más de lo que ama. El sueño de tener una empresa que haga las mejores cosas y ganar dinero es una forma de alimentar el sueño.
Aunque es posible encontrar un producto que todos quieran y te vuelvas rico al vender ese producto, muchos empresarios exitosos evolucionan y crecen cuando ganan dinero y lo reinvierten en una búsqueda incesante de la excelencia.
“No hacemos películas para ganar dinero, ganamos dinero para hacer más películas” -Walt Disney.
5. Haz una cosa mejor. Elige una cosa en la que seas mejor que la mayoría de la gente. Enfócate en hacer UNA cosa. Practica, aprende, trabaja, evalúa. Autocritica tus creaciones, no de una manera masoquista, pero sí para asegurar que tu trabajo mejore en todo. La gente exitosa financieramente hablando, hace bien una cosa por la que el mundo está dispuesto a pagar.
La excelencia es la recompensa, pero ésta también demanda una paga mucho mayor y mucho más respeto, valor, realización y sentido de logro. Todo esto te hace rico en términos no monetarios.
6. Haz una lista de 10 personas que hagan una cosa bien. ¿Cómo elegiste a esos 10? ¿Cómo determinaste quién era el “mejor”? ¿Cómo mides su “éxito”? Usa esos criterios para medir tu progreso y convertirte en el mejor. No sólo admires a las personas exitosas. Mira más de cerca a lo que las hace exitosas. Usas esos criterios para crear tu propio éxito.
7. Haz un seguimiento de tu progreso. Tendemos a convertirnos en lo que medimos, así que haz un seguimiento al menos una vez por semana. Tal vez verás a cuántas personas has ayudado o a cuántos clientes has servido o evaluarás los pasos clave en tu recorrido para convertirte el mejor.
8. Crea rutinas que aseguren el progreso. Nunca olvides que alcanzar una meta se basa en crear rutinas. Por ejemplo si quieres escribir un libro de 200 páginas esa es tu meta. Tu sistema para alcanzarla puede ser escribir cuatro páginas por día, ésa es tu rutina. Esperar y desear no hará que termines tu trabajo, pero comprometerte a tu rutina te ayudará a lograr tu meta.
Ponte metas, crea rutinas que apoyen esas metas y haz un registro de tu progreso. Arregla lo que no funcione. Mejora y repite lo que sí funcione. Busca ser mejor de lo que eras ayer. Pronto serás bueno, después serás excelente y algún día serás el mejor. Llegará el día en el que, sin que lo notes, seas millonario, si es que ese tipo de cosas te interesan.
Que gastos te puedes deducir cuando tienes el despacho en casa

La Dirección General de Tributos (DGT) ha aclarado en una consulta vinculante qué gastos se puede deducir un abogado que desarrolla su actividad profesional en un despacho situado en su vivienda habitual.
Según explica, los desembolsos deben quedar justificados con la correspondiente factura y registrados debidamente en los libros-registro.
El abogado podrá deducirse los gastos derivados de la titularidad de la vivienda, como el IBI, tasa de basuras, amortizaciones o comunidad de propietarios, proporcionalmente a la parte de la vivienda que utilice como despacho profesional. Y si no fuese dueño, sino arrendatario de la vivienda, podría deducirse el coste proporcional de la renta satisfecha.
Respecto al valore de suministros como luz, agua, calefacción, teléfono fijo, conexión a Internet, fax, etc., sólo serán deducibles cuando se destinen exclusivamente al ejercicio de la actividad, al igual que el uso del teléfono móvil, que se quedaría fuera de la lista si se usa indistintamente para llamadas privadas y profesionales. En cuanto al ordenador, si está afecto al desarrollo de la actividad profesional, el abogado podrá deducirse las amortizaciones correspondientes en la determinación del rendimiento neto de su actividad.
Sobre material de oficina y libros, apunta al principio de correlación de ingresos y gastos, y explica que serán descontados siempre que sean necesarios para el desarrollo de la actividad. Eso sí, recuerda que es competencia de la Agencia Tributaria valorar las pruebas aportadas y verificar que tal vinculación existe.
¿Cómo invierto un premio millonario?

En Bélgica, un acertante de la combinación ganadora de Euromillones ha resultado premiado con los 15 millones de euros de el sorteo del viernes 28 de agosto. El mejor consejo que se puede dar en este caso es que realices una buena inversión.
Si cualquier ciudadano recibiera tal “humilde” cantidad, lo primero en lo que pensaría es en tapar agujeros, cubrir sus deudas o comprarse una casa. Pero más allá de los primeros impulsos, de disfrutar de grandes comidas y largos viajes. Cuando se vuelve a la realidad, si es que alguna vez se hace, ¿qué tenemos que hacer con el dinero?
No será ni la primera vez ni la última que una persona recibe un gran herencia o un premio de la lotería y acaba en una situación económica peor de la que tenía. Si únicamente gastas sin pensar en generar más ingresos es el camino directo a la ruina. Saber distribuir el dinero de manera consciente e invertirlo bien, es una tarea muy complicada. Es recomendable acudir a expertos que tenga conocimiento del mercado financiero y no dejar nada al azar.
-Diversificar nuestro dinero: Es uno de los consejos más básicos para personas que realizan una gran inversión. Este mecanismo consiste en aplicar nuestro dinero en distintas acciones sin que sobrepasen el 1% del capital total a distribuir.
-Invertir en bolsa: Es de los tipos de inversión más peligrosos, las fluctuaciones del mercado son imprevisibles y nunca podremos tener certeza de si conseguiremos ganar con nuestra apuesta. Este riesgo es lo que nos permite que la posible rentabilidad que podemos obtener sea mucho mayor.
-Adquirir un plan de pensiones: Con el fin de asegurarnos un futuro estable en el momento de nuestra jubilación. Es una de las inversiones más inteligente que podemos realizar, si no somos unos buenos ahorradores corremos el riesgo de que no nos quede nada para el futuro, justo en el momento en el que no percibimos ningún ingreso. Los expertos recomiendan aplicar el máximo capital permitido legalmente.
-Los fondos de inversión: Es uno de los productos más apropiados para las personas que ostenten un patrimonio elevado. Una de las mayores ventajas que se pueden obtener es el tratamiento fiscal específico para estos productos. Permitiendo elegir el momento exacto en el que queremos tributar por las ganancias obtenidas. Además es posible realizar traspasos entre distintos fondos de inversión si la necesidad de pagar un peaje fiscal, este rasgo es el que nos permite adaptar cada inversión a la evolución del mercado, todo ello sin perder las ventajas fiscales que hemos ido acumulando.
-El mercado inmobiliario: Es una de las opciones que no se puede dejar de tener en cuenta, si bien es una de las más peligrosas por la inestabilidad del mercado inmobiliario. Aunque, en la actualidad, España está viviendo una recuperación en este ámbito, cada vez hay mayor solidez y menos riesgo. Así lo demuestran los informes de la OCDE, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo, cuyos datos afirman que es el fin de la burbuja inmobiliaria. La vivienda ya no está sobrevalorada y cada vez tiende más, a la convergencia con su valor real.
Es difícil que después de recibir un millón de euros, mantengamos la cabeza fría y tomemos las decisiones que realmente necesitamos. Por eso es esencial acudir a un experto que nos dé consejo, y qué no solo nos ayude a no perder capacidad adquisitiva por la presión de la inflación. Si no a conseguir rentabilizar al máximo nuestro dinero.
Siete errores habituales al pedir financiación

Un emprendedor nunca lo tendrá fácil para conseguir financiación, precisamente porque sólo tiene una idea que piensa que puede ser un negocio. Por eso, hay que saber ‘vender’ muy bien el proyecto a la entidad financiera. Y ser muy prudentes con los números, porque muchas empresas de nueva creación no logran sobrevivir no porque no hayan obtenido financiación, sino porque no han sido capaces de hacer bien los números.
Un banco, o cualquier otra entidad que te preste financiación para poner en marcha tu idea, no sólo necesita saber cómo vas a devolver ese dinero, sino que además tiene que comprobar que tu endeudamiento no es excesivo, y que la viabilidad de la empresa está si no garantizada al menos encarrilada.
Tanto si eres una empresa ya existente como si eres un emprendedor, a la hora de solicitar financiación, hay que evitar cometer errores que echen al banco o a los inversores para atrás. Los errores más habituales en financiación para empresas y/o emprendedores son:
1.-No tener un buen plan de negocio. Es la equivocación más frecuente, sobre todo porque el emprendedor lo que tiene es una idea, y mucha fe y entusiasmo en ella, no tiene por qué ser un experto en números. El problema es que el banco, o cualquier inversor o financiador, antes de poner un euro en tu proyecto quiere saber si tiene visos de éxito, si va a generar el suficiente negocio como para que seas capaz de devolver la financiación solicitada. Con una buena idea solamente no vas a conseguir financiación.
2.- No conocer el mercado: La idea que tienes puede ser muy buena, pero necesitas contrastarla con el mercado, si hay ya productos o servicios similares, si de verdad mejoras a la competencia, si existe demanda para lo que quieres lanzar.
3.- No tener suficiente experiencia: en la medida que puedas, rodéate de personas con experiencia en sacar negocios adelante para consolidar tu proyecto. Tu equipo debe tener experiencia y conocimiento del mercado y también de la financiación y de la gestión de la tesorería. La experiencia es la mejor garantía para el entusiasmo del emprendedor. Y uno de los aspectos que más tendrán en cuenta el banco o el inversor a la hora de embarcarse en tu proyecto.
4.- El exceso de optimismo. Es otra de las equivocaciones más habituales en un emprendedor, y una de las razones más frecuentes alegadas para rechazar financiación. Una cuestión es tener mucha fe en tu idea, y otra muy distinta es ser excesivamente optimista en previsiones de ventas, resultados, y tesorería. Esta actitud pone de manifiesto que no eres prudente financieramente (lo que asusta a cualquier inversor) y que además no conoces el mercado, ni tienes suficiente experiencia.
5.- No aportar contratos con clientes. Obviamente, un banco, cualquier entidad o institución que proporcione financiación, lo primero que quiere ver son datos palpables, comprobables. Si tu idea ha conseguido ya atraer inversores o clientes, la mejor forma de conseguir financiación es mostrando esos contratos. Aunque sean sólo precontratos o compromisos de compra, esos datos ayudan a tener una idea fehaciente de cómo está evolucionando la empresa.
6.- No aportar dinero propio. Es un error de bulto. ¿Cómo pretendes que el banco o un inversor pongan dinero en tu proyecto, cuando ni tú mismo arriesgas un euro en la aventura?
7. Engañar para obtener la financiación. Los bancos están acostumbrados a cruzar datos, así que no hay mejor motivo para rechazar una petición de crédito que descubrir que lo que has aportado sobre tu proyecto no se corresponde con la realidad. Te puedes equivocar en las previsiones de ventas, pero no puedes entregar a quien quieres que financie tu proyecto datos falsos.
La nueva burbuja financiera, el emprendimiento.

El paro sigue bajando, y gran culpa la tiene el emprendimiento ¿Es eso que la economía está mejorando?
Cientos de miles de desocupados y desocupadas son animados a emprender, cuando no forzados por las circunstancias, en asuntos en los que no tienen ni el más mínimo conocimiento, ni experiencia, ni formación, empujados a un fracaso seguro en un escenario económico de falta de demanda.
Las consecuencias son devastadoras. El daño psicológico en las personas puede ser irremediable, heridas su confianza y su autoestima, en su relación con familiares y amigos, ya nunca volverán a emprender si se les presenta la ocasión.
Además, el problema tiene una vertiente económica dramática, al empeñar sus propiedades e, incluso, fomentado desde la administración, perder sus indemnizaciones por despido, que pueden percibir de una sola vez, para invertirlo todo en una aventura arriesgada.
El fracaso es necesario, pero no imprescindible. El fracaso debe ser fruto de asumir el riesgo y genera aprendizaje. Es lo que se conoce como fracaso constructivo. Pero debemos equipar a los emprendedores, incluida su formación, para reducir el fracaso en tiempo y forma, así como sus consecuencias negativas.
Para el Gobierno, el emprendimiento es buen aliado. Al fin y al cabo, un soñador que intenta sacar adelante su proyecto es un potencial autoempleado que tiene que darse de alta como autónomo y que, en consecuencia, adecenta las penosas cifras de paro. De ahí que el Gobierno no deje de revisar leyes para mejorar la fiscalidad del emprendimiento (pienso en la tarifa plana de autónomos de 50 euros durante los primeros meses, que no valen de nada si no hay un apoyo en la formación previa) y su acceso a ayudas públicas (insuficientes) y privadas.
Pero esto no es Estados Unidos ni Silicon Valley. Aquí, desgraciadamente, los emprendedores no nos van a sacar de pobres. La financiación de la economía española sigue dependiendo demasiado de unos bancos que todavía siguen dando créditos a cuentagotas, y los inversores independientes y el capital riesgo siguen siendo testimoniales.
Es necesario un sistema de emprendimiento que ayude eficazmente a los emprendedores y emprendedoras, sobre todo a los más débiles. Un pequeño negocio donde ya hay tres establecimientos similares, no parece un emprendimiento muy prometedor, por mucho que se innove en los detalles o se conecte a las redes sociales. Todo dependerá de esfuerzo y constancia, pero alguien debe alertar del riesgo evidente y reorientar a una alternativa exitosa.
Bien es cierto que podríamos hablar de una “burbuja social” de emprendimiento, de que existe un exceso de optimismo sobre el proceso de emprender, que a mucha gente se le está animando a ello sin ser realmente conscientes de dónde se meten y con apenas conocimientos sobre el proceso… algo que acabará mal para mucha gente.
El problema de fondo es que quien tiene que comenzar un negocio para obtener ingresos de forma inmediata no suele hacer sus deberes como empresario y por eso hoy en día existen “excesivas apuestas emprendedoras que no realizan un previo estudio o informe para identificar las necesidades reales del mercado, ante el producto o servicio que van a ofrecer”. El desenlace lógico suele ser una empresa sin un nicho de mercado concreto que no cubre ninguna carencia de la sociedad y por lo tanto sólo apela al ‘consumo por el consumo’ para mantener sus ventas.
Hay que advertir a los trabajadores por cuenta ajena, y los autónomos que ya llevan tiempo en sus negocios seguro que me entienden, que un emprendedor no tiene vacaciones, no tiene horario, no tiene fines de semana, no tiene bajas por IT y no tiene paro ni indemnización por despido. No es que no existan algunos de estos derechos, es que son un lujo que a día de hoy muchos no se pueden permitir.
Antes de lanzarse a la piscina, asesórese, busque información, si quiere vender algún producto o prestar algún servicio asegúrese de que sabe muy bien lo que está vendiendo, que lo conoce, que lo domina y sobre todo que sabe venderlo. Sino, será un futuro afectado de la burbuja del emprendimiento.
Los brokers de Wall Street te dicen qué libros debes leer este verano

Business Insider ha preguntado a algunas de las figuras más importantes de Wall Street por los libros que están leyendo o que consideran que merecen la pena, y han elaborado una larga y variopinta relación. Algunos de ellos quizá resulten demasiado técnicos para el común de los mortales, sobre todo dado que no existe traducción en castellano, así que hemos elegido algunos de los más célebres como una buena muestra de lo que uno puede encontrarse de las mesillas de noche de los grandes financieros de la Gran Manzana.
Resulta hasta cierto punto irónico que este best seller sobre el valor del altruismo figure entre las recomendaciones de directores financieros como Dave Seaburg de Cowen and Co., aunque al fin y al cabo, su objetivo es proporcionar una útil guía al éxito. El profesor de Wharton mantiene que convertirnos en donantes –esto es, buscar el beneficio de los demás y no sólo el nuestro propio– nos ayuda a escalar hasta la cima, por mucho que haya quien mantenga que los gilipollas siempre llegan más lejos.
–Delirios multitudinarios: la manía de los tulipanes y otras famosas burbujas financieras de Charles MacKay (Milrazones)
¿Preocupado por el hecho de vivir en manos de economistas que venderían a su madre por una acción rentable? No hay que preocuparse. McKay sugiere a través de tres relatos sobre especulación desbocada que tuvieron lugar entre 1635 y 1720 que las burbujas económicas no son algo propio del siglo XXI. Uno de los más divertidos seguramente sea el que hace referencia a la tulipomanía, un período de especulación con los bulbos de tulipán que dio lugar a una potente crisis financiera en los Países Bajos. El escocés MacKay publicó por primera vez el libro en 1841, y hoy en día es considerado un clásico de la literatura económica.
–El sueño del androide de John Scalzi (Minotauro)
Una de las pocas novelas de esta relación viene recomendada por Drew Matus, director de gestión de UBS Investment Bank. Cuenta la historia de Harry Creek, un funcionario del Departamento de Estado encargado de dar malas noticias a los embajadores alienígenas de la Tierra que se ve abocado a encontrar una legendaria oveja para salvar a la raza humana. Se trata de una heterodoxa sátira de la diplomacia ideada por el ganador del premio Hugo en 2008.
–Memorias de un operador de bolsa de Edwin Lefèvre (Deusto)
Se trata de la biografía de un tal Larry Livingstone, el alter ego que Lefèvre otorga al célebre Jesse Livermore, uno de los grandes financieros de los años 20 y a quien el autor retrata en una docena de artículos.
–El póquer del mentiroso de Michael Lewis (Alienta)
Aunque el periodista haya saltado a la fama últimamente por la adaptación a la gran pantalla de Moneyball o por su último trabajo, Flash Boys, su ensayo sobre los traders de alta velocidad, este es el libro que comenzó a cimentar su fama. En él, Lewis explica en primera persona su paso por Salomon Brothers, inversora neoyorquina que protagonizó uno de los grandes escándalos financieros de la historia, y que a su vez también inspiró La hoguera de las vanidades de Tom Wolfe.
–Asustado: La vida y peligrosos tiempos del Steve Wynn, el Rey del Casino de Las Vegas de John L. Smith (DaCapo)
¿Se puede gestionar un banco como si fuese un casino, se puede dirigir un casino como si se tratase de un banco? Este libro recomendado por el director de gestión de Bear Stearns & Co. Jason N. Ader relata la historia del propietario del Bellagio, así como de otros centros como el Golden Nugget, el Mirage o el Treasure Island. El responsable del resurgir de Las Vegas en los años noventa es también uno de los coleccionistas de arte más poderosos del mundo. Sí, fue él quien dañó de un codazo El sueño de Picasso.
–Invencible de Laura Hillenbrand (Punto de Lectura)
Angelina Jolie ha adaptado al cine esta historia sobre Louie Zamperini, un bombardero de la Segunda Guerra Mundial y atleta que llegó a participar en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936. La novela se centra en su odisea de 47 días en una balsa en mitad del Océano Pacífico y en su encarcelamiento en un campo de prisioneros japones. Zamperini falleció el pasado mes de julio a los 97 años.
–El juego del dinero de Adam Smith (Vintage)
Los estudiosos de la economía clásica se estarán preguntando cuál es este libro del creador del concepto de la mano invisible, pero no, este es otro Adam Smith. En concreto, un escritor que observó durante años a los trabajadores de Wall Street y convivió con ellos con el objetivo de depositar sus andanzas en un divertido libro que molestó a unos cuantos gerifaltes del distrito financiero.
–¿Existe la suerte? Engañados por el azar de Nassim Nicholas Taleb (Paidós Transiciones)
Aunque el ensayista y financiero libanés saltase a la fama con El cisne negro, unos años antes ya había advertido al hombre (especialmente, al de negocios) la facilidad con la que confunde la suerte con sus propias habilidades. Una tesis que retomaría poco después en el ya citado libro y en Antifrágil: las cosas que se benefician del desorden (Paidós Ibérica).
–La Fabulosa Historia de Los Pelayos
La historia de cómo una familia consigue desbancar a los casinos con un sistema totalmente legal. Si quieres participar de su nuevo estilo de negocio (https://www.lospelayosclub.com/) CONTACTA CON NOSOTROS y te diremos como hacerlo paso a paso.
–Cuando los genios fallaron: auge y caída de Long-Term Capital Management de Roger Lowenstein (Random House)
El biógrafo de Warren Buffett narra en este “clásico”, como lo considera el fundador de Risk Revesal Dan Nathan, la historia del fondo de inversión LTCM, fundado en 1994 por John M. Meriwether y rescatado a finales de los noventa por la Reserva Federal tras perder 4.600 millones de dólares en cuatro meses. ¿Adivinan de qué empresa procedía el enigmático Meriwether? De nada manos que de Salomon Brothers. Sí, la compañía retratada por Lewis en El póquer del mentiroso.
–¿Dónde están los yates de los clientes? Un buen vistazo a Wall Street de Fred Schwed Jr. (Wiley)
Publicado en los años cuarenta del siglo pasado, este libro consigue “capturar la locura en el corazón del negocio financiero”, en propias palabras de Michael Lewis. Con un gran sentido del humor, Schwed expone la hipocresía de Wall Street, un lugar en el que “los brokers se enriquecen mientras sus clientes se arruinan”. El título hace referencia a la interrogación de un visitante de la Gran Ciudad que, ingenuamente, se preguntó después de ver las posesiones de los banqueros dónde estaban las de sus clientes. Qué mejor que este mordaz volumen para concluir este listado.