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Cómo ganar dinero en 8 pasos

Si nos dan a elegir entre ahorrar o ganar más dinero, elige la segunda opción.
La frugalidad realmente es no tener la necesidad de almacenar cosas que no necesitamos, no gastar un dinero que no tenemos para comprar algo que si lo pensamos dos veces, no nos hace más felices, y desde luego, vivir dentro de nuestras posibilidades, que básicamente es lo que significa gastar menos de lo que ganamos.
Gastar menos dinero realmente es lo más sencillo, y quizá por eso es la opción elegida por la mayoría de personas, porque cualquiera sabe ahorrarse dinero tomándose el café en casa en lugar de una cafetería y hacer un botellón en casa en lugar de tomarse un par de copas en compañía con los amigos.
La opción más difícil, pero más rentable, sin duda es ganar más dinero. Y es que la riqueza no viene del ahorro, sino de buscar formas de generar más ingresos y crear más activos, incluidos los negocios, a no ser que seas un directivo de una gran compañía que cada año te embolsas más de 1 millón de euros.

El dinero no lo es todo. Tal vez para ti el dinero está casi al final de la lista. Todos tienen su propia definición de éxito. La mía es ésta: “El éxito es hacer que aquellos que creyeron en ti se vean inteligentes”.

Para mí, el dinero no es tan importante, pero tengo que confesar que sí me importó mucho en alguna época (tal vez porque no tenía mucho). ¿Qué tipo de cosas debes hacer para aumentar tus oportunidades de unirte al club de los millonarios?

1. Deja de obsesionarte con el dinero. Descubre si lo que haces te distrae de las cosas que realmente te ayudarían a hacer crecer tu fortuna. Cambia tu perspectiva. “Ve el dinero no como tu meta principal sino como un resultado por hacer bien las cosas”.

2. Comienza un registro para saber a cuánta gente ayudas, aunque sea algo pequeño. Las personas más exitosas que conozco ayudan mucho. Son muy buenas entendiendo a los demás y ayudándolos a alcanzar sus metas. Saben que su éxito está basado en el éxito de la gente a su alrededor. Así que trabajan duro para hacer que los otros triunfen: sus empleados, clientes, vendedores, proveedores, etcétera.

3. Deja de pensar en hacer un millón de dólares y comienza a pensar en ayudar a un millón de personas. Cuando sólo tienes algunos clientes y tu meta es hacer mucho dinero, vas a buscar muchas maneras de quitarle hasta el último peso a los consumidores. Pero cuando encuentras una forma de servir a un millón de personas muchas cosas buenas pueden pasar.

El poder de la palabra es sorprendente. La retroalimentación que recibes es exponencialmente mayor así como tus oportunidades para mejorar tus productos y servicios. Tendrás la oportunidad de contratar a más empleados y beneficiarte de su experiencia, sus habilidades y su genialidad en general.

Con el tiempo tu negocio se convertirá en algo que nunca hubieras soñando, ya que tus empleados y clientes te llevarán a lugares increíbles. Ayuda a un millón de personas y el dinero llegará.

4. Ve el hacer dinero como una forma de hacer más cosas. De forma general hay dos tipos de personas:

1. Una hace las cosas porque quiere ganar dinero. Entre más cosas haga más dinero tendrá. No importa mucho su producto o servicio, hará lo que sea mientras los clientes le paguen.

2. La otra quiere hacer dinero porque esto le permitirá hacer más cosas. Busca mejorar su producto y extender su línea. Quiere crear otro libro, canción, película. Ama lo que hace y ve el ganar dinero como una forma de hacer más de lo que ama. El sueño de tener una empresa que haga las mejores cosas y ganar dinero es una forma de alimentar el sueño.

Aunque es posible encontrar un producto que todos quieran y te vuelvas rico al vender ese producto, muchos empresarios exitosos evolucionan y crecen cuando ganan dinero y lo reinvierten en una búsqueda incesante de la excelencia.

“No hacemos películas para ganar dinero, ganamos dinero para hacer más películas” -Walt Disney.

5. Haz una cosa mejor. Elige una cosa en la que seas mejor que la mayoría de la gente. Enfócate en hacer UNA cosa. Practica, aprende, trabaja, evalúa. Autocritica tus creaciones, no de una manera masoquista, pero sí para asegurar que tu trabajo mejore en todo. La gente exitosa financieramente hablando, hace bien una cosa por la que el mundo está dispuesto a pagar.

La excelencia es la recompensa, pero ésta también demanda una paga mucho mayor y mucho más respeto, valor, realización y sentido de logro. Todo esto te hace rico en términos no monetarios.

6. Haz una lista de 10 personas que hagan una cosa bien. ¿Cómo elegiste a esos 10? ¿Cómo determinaste quién era el “mejor”? ¿Cómo mides su “éxito”? Usa esos criterios para medir tu progreso y convertirte en el mejor. No sólo admires a las personas exitosas. Mira más de cerca a lo que las hace exitosas. Usas esos criterios para crear tu propio éxito.

7. Haz un seguimiento de tu progreso. Tendemos a convertirnos en lo que medimos, así que haz un seguimiento al menos una vez por semana. Tal vez verás a cuántas personas has ayudado o a cuántos clientes has servido o evaluarás los pasos clave en tu recorrido para convertirte el mejor.

8. Crea rutinas que aseguren el progreso. Nunca olvides que alcanzar una meta se basa en crear rutinas. Por ejemplo si quieres escribir un libro de 200 páginas esa es tu meta. Tu sistema para alcanzarla puede ser escribir cuatro páginas por día, ésa es tu rutina. Esperar y desear no hará que termines tu trabajo, pero comprometerte a tu rutina te ayudará a lograr tu meta.

Ponte metas, crea rutinas que apoyen esas metas y haz un registro de tu progreso. Arregla lo que no funcione. Mejora y repite lo que sí funcione. Busca ser mejor de lo que eras ayer. Pronto serás bueno, después serás excelente y algún día serás el mejor. Llegará el día en el que, sin que lo notes, seas millonario, si es que ese tipo de cosas te interesan.

Cómo montar un Bar

Con un Bar en cada esquina. Lo primero a preguntarte es, ¿vas a ofrecer algo diferente?.

Un bar es uno de los proyectos empresariales más comunes. La cultura española, unido a la alta calidad de la gastronomía y al alto nivel de los productos de nuestro país, generan una oportunidad de negocio en este tipo de establecimientos. ¿Qué debemos tener en cuenta para montar un bar? ¿Qué normativa tenemos que seguir? ¿Cuánto cuesta montar un bar con garantías de éxito?

Lo primero que todo el mundo hace es, calcular cual es la inversión que necesitará para montar su proyecto de hostelería. Pero creo que deberían de preguntarse ¿Como puedo saber cual es la inversión inicial, si no he preparado un plan de negocio? y ¿Para que voy a preparar un plan de negocio si no se que inversión debo de hacer? Parece la pescadilla que se muerde la cola, así que antes de nada te voy a dar unas nociones básicas, nosotros lo hemos resuelto mediante lo que denominamos una CONSULTORÍA DE INVERSIÓN para negocios de restauración, donde te explicamos paso a paso cual es la inversión, si quieres mas información.

Te voy adelantando que en restauración «Las cosas NO son lo que parecen» y la inversión en un negocio de hostelería es alta, por lo que no es recomedable para la inmensa mayoría de los emprendedores que quieren montar un negocio y andan escasos de recursos.

– ¿Qué condiciones específicas debe tener un local para ser habilitado como bar?

Al ser una actividad calificada. Deberá cumplir la normativa vigente (local, regional y nacional). Por tanto, repasamos a continuación las necesidades que se deben cumplir y se deben tener en cuenta para poner en marcha un bar, sin aportar datos concretos, ya que estos pueden variar en función de la normativa local o autonómica:

  1. Proyecto arquitecto.
  2. Proyecto eléctrico y V.B. Industria.
  3. Servicios específicos para minusválidos.
  4. Salida de humos adecuada.
  5. Insonorización adecuada.
  6. Señalización correcta y medidas contra incendios.
  7. Altura determinada techo.

– ¿Qué papeles o gestiones específicas debe realizar el propietario de un bar?

  1. Alta en IAE (Impuesto de Actividades Empresariales) en Hacienda.
  2. Alta en Tesorería General de la Seguridad Social.
  3. Licencia de apertura en Ayuntamiento.
  4. Contrato de alquiler local.
  5. Si hay terraza, proyecto terraza y presentar en Ayto.
  6. Seguros Resposabilidad Civil, contra incendios.

– ¿Qué recomendaciones generales ofrecería a una persona que quiera abrir un bar?

  • Realizar un plan de negocio.
  • Tener financiación suficiente.
  • Negociar con proveedores, facturación mensual, día de pago.
  • Cocineros y camareros con buena formación y experiencia.
  • Definir adecuadamente el público objetivo al que se dirige, y tomar decisiones empresariales en función de esta determinación.
  • Análisis costes productos por profesional.
  • Si hay terraza, trabajar con PDA’s.
  • Profesional que lleve: contabilidad, fiscalidad y laboral.
  • Buscar patrocinador para terraza y rótulos con marcas de bebidas.
  • Página web o/y estar en redes sociales, buscar posicionamiento en Internet.

– ¿Qué inversión (media) puede requerir la puesta en marcha de este tipo de negocio?

Es el dinero que necesitarás para arrancar tu negocio, este debes estirarlo al máximo pues necesitaras reservar una parte para imprevistos y cubrir los primeros meses que son los mas duros hasta que empiezas a ingresar dinero con tu actividad. Para ir abriendo boca y que os hagáis una idea de cual es la la inversión inicial, tenéis que tener en cuenta que la inversión en la obra de tu negocio puede llegar a suponer el 50% de tu inversión inicial, os he preparado tres escenarios numéricos aproximados para que sepáis mas o menos de cuanto estamos hablando.Estos corresponde a la inversión en obra nueva, para negocios de hostelería, que depende del concepto que querais montar y la superficie en metros cuadrados,

Para un local 100 mt 2 en local de obra nueva, entre 1100€ – 1.800€ metro2 = 110.000€ – 180.000€
Para un local 150 mt 2 en local de obra nueva, entre 1100€ – 1.800€ metro2 = 165.000€ – 270.000€
Para un local 300 mt 2 en local de obra nueva, entre 1100€ – 1.800€ metro2 = 330.000€ – 540.000€
CONSEJO: Para la reforma, diseño y acondicionamiento del local utiliza a profesionales con experiencia.
RECOMENDAMOS:
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Por qué trabajando desde casa eres más productivo que en la oficina

El teletrabajo es una alternativa cada día más extendida en muchas empresas. A menudo cuando hablamos de esta cuestión pensamos en trabajar desde casa de forma exclusiva y no tanto como una alternativa al trabajo desde la oficina. Esta es la opción para mi más interesante y una ventaja si sabemos aprovecharla, porque trabajar desde casa te puede ayudar a ser más productivo.

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Para ello tenemos que contar con la infraestructura adecuada. Tanto si nos conectamos a aplicaciones o servicios en la nube para trabajar como si lo hacemos a nuestra oficina a través de una conexión remota, vamos a necesitar una conexión de banda ancha de calidad. Aquí la velocidad de descarga no será tan importante como lo es la velocidad de subida, tanto por el lado de la conexión en nuestra oficina como en casa.

Habilita un puesto de trabajo en casa donde trabajar cómodo y sin interrupciones

Para llegar a ser realmente productivos en casa vamos a necesitar estar cómodos delante de nuestro ordenador. Tendremos que tener un puesto de trabajo adecuado para pasar unas cuantas horas delante del mismo concentrados en el trabajo que tenemos por delante.

Una silla cómoda y a la altura adecuada, mejor si es en una habitación que en una sala común de la casa, sobre todo si no vivimos solos, para evitar interrupciones. Nada de pensar que puedes trabajar bien sentado en el sofá viendo la tele. Así no se mejora la productividad, todo lo contrario.

Una de las cuestiones que te va a ayudar a mejorar la productividad en casa es no tener interrupciones, de compañeros, de jefes o de llamadas de teléfono de clientes. Esa tarde que dedicamos a trabajar en casa es para sacar una serie de tareas adelante en las que necesitamos estar concentrados y donde vamos a hacerlas más rápidas si mantenemos la concentración sólo en estas tareas.

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Define tus tareas para hacer en casa

Por eso es fundamental definir qué tipo de tareas podemos hacer mejor en casa que en la oficina. A partir de aquí ya podemos dejar esta tarea reservada para este momento. Podemos hacer la prueba, de trabajar en la oficina y en casa en tareas similares y comprobar cuánto tiempo tardamos en cada caso.

Además tienen que ser tareas que podamos realizar de forma autónoma, es decir, que no necesiten supervisión, no tengamos que consultar cómo hacemos esta u otra cosa, etc. Necesitamos tener claro que son tareas ejecutivas o de supervisión, en las que vamos a ganar en productividad trabajando en casa de forma autónoma.

Tampoco serían recomendables tareas que tengamos que ejecutar en grupo, al menos en la fase de definición. Otra cosa es que tengamos dividido el trabajo y tengamos que hacer nuestra parte, dejando para la oficina la fase de puesta en común o discusión.

Encuentra el momento adecuado para trabajar

Por último es importante encontrar el momento adecuado para trabajar en casa. Tiene que ser un intervalo de tiempo donde nuestra presencia en la oficina no sea básica. En las empresas en las que se implanta el teletrabajo normalmente se deja alguna tarde para esta tarea, aunque puede ser un día completo o aprovechar las primeras horas de la mañana y de esta manera evitar también las horas puntas y atascos.

También va a depender de nuestras rutinas personales. Por las tardes es más fácil si tenemos familia que haya gente por casa, que pueden interrumpir el trabajo, mientras que por la mañana podemos estar solos con más facilidad. Tenemos que recordar que el objetivo es trabajar más concentrados y sin interrupciones.

Otras veces lo mejor es madrugar y trabajar esas dos horas que teníamos previstas para hacer en casa a primera hora de la mañana. Así cuando hemos concluido el trabajo podemos ir al despacho y concluir con nuestra rutina de la forma habitual. Para otras personas este momento de calma y concentración llegará después de la cena. Como he comentado antes, depende mucho de los hábitos y rutinas personales, de nuestra capacidad de concentración, y el tipo de trabajo que tenemos que realizar.

En definitiva lo que buscamos es ser lo más eficaces posibles. Trabajar desde casa nos puede ayudar con determinadas tareas, no sólo como una forma de conciliar vida personal y familiar, que también, sino como una forma de mejorar la productividad de determinadas tareas que necesitamos hacer en soledad, sin interrupciones y manteniendo la concentración adecuada que muchas veces sólo conseguimos aislándonos del resto de empleados de la oficina.

Que gastos te puedes deducir cuando tienes el despacho en casa

La Dirección General de Tributos (DGT) ha aclarado en una consulta vinculante qué gastos se puede deducir un abogado que desarrolla su actividad profesional en un despacho situado en su vivienda habitual.

Según explica, los desembolsos deben quedar justificados con la correspondiente factura y registrados debidamente en los libros-registro.

El abogado podrá deducirse los gastos derivados de la titularidad de la vivienda, como el IBI, tasa de basuras, amortizaciones o comunidad de propietarios, proporcionalmente a la parte de la vivienda que utilice como despacho profesional. Y si no fuese dueño, sino arrendatario de la vivienda, podría deducirse el coste proporcional de la renta satisfecha.

Respecto al valore de suministros como luz, agua, calefacción, teléfono fijo, conexión a Internet, fax, etc., sólo serán deducibles cuando se destinen exclusivamente al ejercicio de la actividad, al igual que el uso del teléfono móvil, que se quedaría fuera de la lista si se usa indistintamente para llamadas privadas y profesionales. En cuanto al ordenador, si está afecto al desarrollo de la actividad profesional, el abogado podrá deducirse las amortizaciones correspondientes en la determinación del rendimiento neto de su actividad.

Sobre material de oficina y libros, apunta al principio de correlación de ingresos y gastos, y explica que serán descontados siempre que sean necesarios para el desarrollo de la actividad. Eso sí, recuerda que es competencia de la Agencia Tributaria valorar las pruebas aportadas y verificar que tal vinculación existe.

Siete errores habituales al pedir financiación

Un emprendedor nunca lo tendrá fácil para conseguir financiación, precisamente porque sólo tiene una idea que piensa que puede ser un negocio. Por eso, hay que saber ‘vender’ muy bien el proyecto a la entidad financiera. Y ser muy prudentes con los números, porque muchas empresas de nueva creación no logran sobrevivir no porque no hayan obtenido financiación, sino porque no han sido capaces de hacer bien los números.

Un banco, o cualquier otra entidad que te preste financiación para poner en marcha tu idea, no sólo necesita saber cómo vas a devolver ese dinero, sino que además tiene que comprobar que tu endeudamiento no es excesivo, y que la viabilidad de la empresa está si no garantizada al menos encarrilada.

Tanto si eres una empresa ya existente como si eres un emprendedor, a la hora de solicitar financiación, hay que evitar cometer errores que echen al banco o a los inversores para atrás. Los errores más habituales en financiación para empresas y/o emprendedores son:

1.-No tener un buen plan de negocio. Es la equivocación más frecuente, sobre todo porque el emprendedor lo que tiene es una idea, y mucha fe y entusiasmo en ella, no tiene por qué ser un experto en números. El problema es que el banco, o cualquier inversor o financiador, antes de poner un euro en tu proyecto quiere saber si tiene visos de éxito, si va a generar el suficiente negocio como para que seas capaz de devolver la financiación solicitada. Con una buena idea solamente no vas a conseguir financiación.

2.- No conocer el mercado: La idea que tienes puede ser muy buena, pero necesitas contrastarla con el mercado, si hay ya productos o servicios similares, si de verdad mejoras a la competencia, si existe demanda para lo que quieres lanzar.

3.- No tener suficiente experiencia: en la medida que puedas, rodéate de personas con experiencia en sacar negocios adelante para consolidar tu proyecto. Tu equipo debe tener experiencia y conocimiento del mercado y también de la financiación y de la gestión de la tesorería. La experiencia es la mejor garantía para el entusiasmo del emprendedor. Y uno de los aspectos que más tendrán en cuenta el banco o el inversor a la hora de embarcarse en tu proyecto.

4.- El exceso de optimismo. Es otra de las equivocaciones más habituales en un emprendedor, y una de las razones más frecuentes alegadas para rechazar financiación. Una cuestión es tener mucha fe en tu idea, y otra muy distinta es ser excesivamente optimista en previsiones de ventas, resultados, y tesorería. Esta actitud pone de manifiesto que no eres prudente financieramente (lo que asusta a cualquier inversor) y que además no conoces el mercado, ni tienes suficiente experiencia.

5.- No aportar contratos con clientes. Obviamente, un banco, cualquier entidad o institución que proporcione financiación, lo primero que quiere ver son datos palpables, comprobables. Si tu idea ha conseguido ya atraer inversores o clientes, la mejor forma de conseguir financiación es mostrando esos contratos. Aunque sean sólo precontratos o compromisos de compra, esos datos ayudan a tener una idea fehaciente de cómo está evolucionando la empresa.

6.- No aportar dinero propio. Es un error de bulto. ¿Cómo pretendes que el banco o un inversor pongan dinero en tu proyecto, cuando ni tú mismo arriesgas un euro en la aventura?

7. Engañar para obtener la financiación. Los bancos están acostumbrados a cruzar datos, así que no hay mejor motivo para rechazar una petición de crédito que descubrir que lo que has aportado sobre tu proyecto no se corresponde con la realidad. Te puedes equivocar en las previsiones de ventas, pero no puedes entregar a quien quieres que financie tu proyecto datos falsos.

 

La nueva burbuja financiera, el emprendimiento.

El paro sigue bajando, y gran culpa la tiene el emprendimiento ¿Es eso que la economía está mejorando?

Cientos de miles de desocupados y desocupadas son animados a emprender, cuando no forzados por las circunstancias, en asuntos en los que no tienen ni el más mínimo conocimiento, ni experiencia, ni formación, empujados a un fracaso seguro en un escenario económico de falta de demanda.

Las consecuencias son devastadoras. El daño psicológico en las personas puede ser irremediable, heridas su confianza y su autoestima, en su relación con familiares y amigos, ya nunca volverán a emprender si se les presenta la ocasión.

Además, el problema tiene una vertiente económica dramática, al empeñar sus propiedades e, incluso, fomentado desde la administración, perder sus indemnizaciones por despido, que pueden percibir de una sola vez, para invertirlo todo en una aventura arriesgada.

El fracaso es necesario, pero no imprescindible. El fracaso debe ser fruto de asumir el riesgo y genera aprendizaje. Es lo que se conoce como fracaso constructivo. Pero debemos equipar a los emprendedores, incluida su formación, para reducir el fracaso en tiempo y forma, así como sus consecuencias negativas.

Para el Gobierno, el emprendimiento es buen aliado. Al fin y al cabo, un soñador que intenta sacar adelante su proyecto es un potencial autoempleado que tiene que darse de alta como autónomo y que, en consecuencia, adecenta las penosas cifras de paro. De ahí que el Gobierno no deje de revisar leyes para mejorar la fiscalidad del emprendimiento (pienso en la tarifa plana de autónomos de 50 euros durante los primeros meses, que no valen de nada si no hay un apoyo en la formación previa) y su acceso a ayudas públicas (insuficientes) y privadas.

Pero esto no es Estados Unidos ni Silicon Valley. Aquí, desgraciadamente, los emprendedores no nos van a sacar de pobres. La financiación de la economía española sigue dependiendo demasiado de unos bancos que todavía siguen dando créditos a cuentagotas, y los inversores independientes y el capital riesgo siguen siendo testimoniales.

Es necesario un sistema de emprendimiento que ayude eficazmente a los emprendedores y emprendedoras, sobre todo a los más débiles. Un pequeño negocio donde ya hay tres establecimientos similares, no parece un emprendimiento muy prometedor, por mucho que se innove en los detalles o se conecte a las redes sociales. Todo dependerá de esfuerzo y constancia, pero alguien debe alertar del riesgo evidente y reorientar a una alternativa exitosa.

Bien es cierto que podríamos hablar de una “burbuja social” de emprendimiento, de que existe un exceso de optimismo sobre el proceso de emprender, que a mucha gente se le está animando a ello sin ser realmente conscientes de dónde se meten y con apenas conocimientos sobre el proceso… algo que acabará mal para mucha gente.

El problema de fondo es que quien tiene que comenzar un negocio para obtener ingresos de forma inmediata no suele hacer sus deberes como empresario y por eso hoy en día existen “excesivas apuestas emprendedoras que no realizan un previo estudio o informe para identificar las necesidades reales del mercado, ante el producto o servicio que van a ofrecer”. El desenlace lógico suele ser una empresa sin un nicho de mercado concreto que no cubre ninguna carencia de la sociedad y por lo tanto sólo apela al ‘consumo por el consumo’ para mantener sus ventas.

Hay que advertir a los trabajadores por cuenta ajena, y los autónomos que ya llevan tiempo en sus negocios seguro que me entienden, que un emprendedor no tiene vacaciones, no tiene horario, no tiene fines de semana, no tiene bajas por IT y no tiene paro ni indemnización por despido. No es que no existan algunos de estos derechos, es que son un lujo que a día de hoy muchos no se pueden permitir.

Antes de lanzarse a la piscina, asesórese, busque información, si quiere vender algún producto o prestar algún servicio asegúrese de que sabe muy bien lo que está vendiendo, que lo conoce, que lo domina y sobre todo que sabe venderlo. Sino, será un futuro afectado de la burbuja del emprendimiento.

Servicio a Emprendedores

Condiciones del servicio a emprendedores 

si acabas de empezar

Si vas a crear una SOCIEDAD: Constitución gratuita de tu sociedad (salvo gastos de notario y registro) 

Si vas a convertirte en un profesional AUTÓNOMO: Tramitaciones de alta en Hacienda y SS.SS gratuita   

 

Servicio de asesoramiento a emprendedores:

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